A su propia sangre

Escribe: Nicole Levy Eidelman.-

El pasado 22 de noviembre se encontraron los cuerpos sin vida de Mauricio Leal, reconocido estilista, y el de su madre Marleny Hernández en su casa en la Calera.

Jair Ruiz conductor de Leal y su hermano Jhonier Leal entraron a buscarlos a su casa tras varios intentos fallidos de comunicarse con ellos esa mañana. Los encontraron muertos, acostados juntos en una cama, con una copa, un vaso, un huellero y una carta. Desde ese momento las autoridades abren una investigación para esclarecer lo ocurrido, y el 24 de noviembre se hace pública una carta supuestamente escrita por Mauricio Leal que decía: “Los amo. Perdónenme. No aguanto más. A mis sobrinos y hermano dejo todo. Con todo mi amor. Perdóname mamá. 11-24”.

Las autoridades empiezan a especular que se pueda tratar de un posible suicidio y se conoce que Leal vivía con una enfermedad crónica. Tras algunas investigaciones, el 1 de diciembre la Fiscalía hace pública una disputa económica que se tenía entre Mauricio y su hermano Jhonier y se conoce que a Jhonier le quedarían todos los bienes de Mauricio si a este le pasase algo.

El 15 de diciembre el Fiscal Francisco Barbosa descarta que se trate de un suicidio ya que se encuentran varias heridas en los cuerpos y también se da a conocer que la Fiscalía había venido investigando a Mauricio Leal y a sus peluquerías por lavado de dinero. Finalmente tras varias investigaciones, audios, e información, el 14 de enero capturan a Jhonier Leal por presunto asesinato de sus familiares e incautan todos los bienes de Mauricio Leal por lavado de activos.

El 17 de enero en la primera audiencia, Jhonier se declara inocente e incapaz de haber cometido semejante crimen, para después decir al día siguiente cuando continuaba la audiencia que sí era culpable: “Hoy tuve la oportunidad de hablar con mi abogado y, luego de quedar debidamente asesorado, he tomado una decisión súper importante y muy personal, de manera libre y voluntaria, de aceptar los cargos a través de un acuerdo con la Fiscalia, y aprovecho la oportunidad para hacer mi manifestación de arrepentimiento”…“Pidiendo perdón, antes que nada, a mi familia y a mis hijos, a las víctimas y a toda Colombia por los hechos acontecidos”. Jhonier decide declararse culpable para recibir una rebaja del 50% de su condena.

Jhonier Leal es un monstruo. Un lobo vestido con piel de oveja que se acercó a su hermano, para luego matarlo. Una persona que es capaz de matar a sangre fría a su propia familia, a su sangre. A su madre y hermano, los vínculos más cercanos que se pueden tener entre seres humanos. Un crimen que no se entiende. ¿Hasta dónde hemos llegado como sociedad, como humanos que se cometan estos crímenes por dinero, por envidia, por rabia? Para quedarse con lo que es del otro.

Un crimen que no tiene palabras ni entendimiento alguno. Jhonier Leal un psicópata que terminó donde siempre debió estar, en la cárcel. Como dijo el escritor William Faulkner: “se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás”.

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