Capitalistas vs la igualdad en los socialistas

Escribe: Armando Colina*.-

Los regímenes socialistas se diferencian entre otras cosas de los capitalistas porque no está la clasificación social de clase alta, media y baja (Archivo)

En la igualdad socialista se vota pero no se elige. No hay lobbies capitalistas influyentes sino el poder concentrado de una sola ideología que no permite en su igualdad que otros pueden ejercer derechos políticos.

El presente análisis está basado en tomar el discurso y críticas que los socialistas han sostenido durante un siglo en contra de los capitalistas, a quienes señalan de ser los causantes de las desigualdades sociales. Se dejarán preguntas abiertas para que el lector se responda a sí mismo sobre cuál de estas dos corrientes políticas es la verdadera causante de oportunidades y cuál de desigualdades.

Los países donde los medios de producción se encuentran en manos de empresas privadas cuyo sistema económico es de libre mercado, conocido como capitalismo, son objeto de fuertes críticas por parte de sus rivales socialistas, debido a las brechas económicas que existen entre los empresarios y la clase obrera.

Estas diferencias económicas son llamadas por los anticapitalistas “desigualdades sociales”. Se abordarán en el presente análisis ambos sistemas desde la perspectiva de la desigualdad y la igualdad presentes en cada uno.

En primera instancia, se tiene un estigma particular sobre la clase obrera y su rol en un mundo de libre mercado. Allí, se habla de que el proletariado se encuentra limitado a salarios básicos en dicho sistema, mientras los empresarios acumulan ganancias millonarias. Esto se puede resumir en pocas palabras al decir que, unos viven con limitaciones económicas y otros con lujos. De allí se trae a la mesa la llamada lucha de clases por “la igualdad del socialismo”.

Los regímenes socialistas se diferencian entre otras cosas del capitalismo porque no está la clasificación social de clase alta, media y baja. Solo hay una clase social donde todos son igualmente pobres y es la clase baja. No existen los empresarios que representan la clase alta ni los profesionales clase media, porque de existir, serían desiguales con los de menores recursos económicos.

En el sistema capitalista hay tres clases desiguales.

Ahora, en los socialistas solo una clase donde no hay diferencias, porque todos son pobres, salvo los que ostentan el poder que por razones ideológicas no se clasifican en la clase alta por no ser empresarios, pero sobrepasan a estos, debido a que son los dueños de los países socialistas.

Sobre el tema de desigualdad en derechos políticos en los países capitalistas también hay marcadas diferencias merecedoras de mención. Los lobbies empresariales reciben permanentes ataques del socialismo por influir en los altos cargos públicos según sus intereses, lo que es considerado un obstáculo para que los partidos “de izquierda” puedan ocupar dichos cargos.

Igualdad política en los países socialistas: la igualdad en estos sistemas se basa en que todos deben estar igualmente sometidos a un régimen unipartidista, donde el poder está en manos de una sola ideología representada por un mandatario que se mantiene de manera vitalicia en el poder, sin permitir que tengan representación política quienes piensen distinto, a diferencia de la desigualdad tan criticada en los países capitalistas donde los socialistas sí tienen participación y representación política.

En la igualdad socialista se vota pero no se elige, no hay lobbies capitalistas influyentes sino el control absoluto y poder concentrado de una sola ideología que no permite en su igualdad que otros pueden ejercer derechos políticos. Cuando se habla de la igualdad de derechos de las mujeres, así como de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transgénero y queer (LGBTQ) los socialistas demandan en los países capitalistas la igualdad de derechos de las mujeres frente a los hombres y de la comunidad LGBTQ frente a los heterosexuales. Este punto que se ha convertido en la nueva carta de presentación del socialismo es el adecuado para que el autor demuestre con argumentos la ceguera ideológica de quienes siguen esta corriente y lo oportunistas o tal vez manipuladores que son los socialistas para lograr sus intereses.

Basta formular una sencilla pregunta para demostrar que el discurso de los socialistas es un discurso falso e hipócrita. Si el socialismo es defensor de la igualdad de los derechos de la mujer y de la comunidad LGBTQ frente al “patriarcado machista” del sistema capitalista, ¿por qué en un siglo ningún país donde se ha impuesto el socialismo ha sido gobernado por una mujer o alguien de la comunidad LGBTQ? He aquí el principal sistema verdaderamente machista y homofóbico.

En los países capitalistas hay organizaciones donde la comunidad LGBTQ hace propuestas políticas y han creado movimientos sociales con fines políticos.  En otros casos hay un número considerable de mujeres que han ocupado los cargos de presidentes de los países capitalistas “patriarcales machistas”, pero en los países feministas matriarcales socialistas en un siglo no ha sido así.

Para concluir, en los sistemas capitalistas hay desigualdades económicas porque ningún socialista ha utilizado sus riquezas para distribuirla entre los más necesitados. Estos acumulan capital para sus propios beneficios como lo hacen los empresarios que critican, a quienes le exigen hagan lo que ellos no hacen, según lo que establece su ideología.

Para saber cuál de los dos sistemas ofrece mejores oportunidades para salir de la pobreza, tener éxito y lograr igualdad de derechos, tomemos en consideración los siguientes aspectos: Una persona de escasos recursos económicos en un sistema capitalista puede llegar a ser considerado el mejor atleta de la historia como es el caso de Michael Jordan o el Rey del Pop como Michael Jackson, combinando en estos dos personajes fortuna, fama y éxito al mismo tiempo gracias a sus talentos. Ambos son vistos en todo el mundo como sinónimos y ejemplos de trabajo, constancia, dedicación y esfuerzo para lograr metas que inspiran a millones de personas y generaciones.

En el polo opuesto, en los sistemas socialistas la imagen que le inculcan a la juventud como ejemplo es la de un guerrillero argentino. Las mujeres, los obreros y cualquier persona incluyendo miembros de partidos socialista, pueden llegar a presidir al país en los sistemas políticos capitalistas. Por otra parte, en los sistemas socialistas el poder queda eternamente en manos de una persona del sexo masculino, que es parte de la elite del partido e impide el pluralismo político, ya que todos deben estar bajo la directriz de un solo partido. No hay alternabilidad en el poder, porque los presidentes son vitalicios e irrevocables. A esto llaman democracia e igualdad.

Una gran diferencia entre el capitalismo y el socialismo es que en el primero el discurso es: si quieres algo debes esforzarte, estudiar, trabajar y probablemente lo podrás obtener o probablemente puedas fracasar en el proceso. Mientras tanto, el discurso socialista va por otra directriz que se interpreta de la manera siguiente: hay que trabajar poco, la gratuidad y derecho son sinónimos.  El socialismo es el sistema político que garantiza la felicidad y el bienestar del ser humano y una sociedad justa e igualitaria.

Deduzca usted estimado lector, en cuál de los dos sistemas está la falla y la falacia desde el origen.

* Armando Colina es abogado con postgrado
en Derecho Constitucional y estudios en Ciencias Políticas.

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