Claudia López… alcaldesa o terrorista?

Escribe: Luis Hernando Granada C.

Solo una persona insensata o terrorista permite una marcha en medio de la pandemia.

El pasado 9 de septiembre en un operativo policial, en circunstancias aún no muy claras, pierde la vida un hombre, que según datos iniciales estaba claramente violando la ley o las nomas de bioseguridad por motivo de la pandemia.

Como lo dije en mi Editorial anterior, Javier Ordoñez no estaba en misa sino en plena rumba y comprando licor. Fue requerido por la Policía y de ahí en adelante, se han tejido una serie de conjeturas, se han revelado videos, pero hasta la fecha, dicen las autoridades que no hay un responsable directo porque incluso, los abogados de los uniformados involucrados en el hecho, dijeron que sus “clientes” rechazaban los cargos.

Es decir, lo único claro es que Javier perdió la vida en extrañas circunstancias. Pero como dicen en la costa: El muerto al hoyo y el vivo al baile, porque realmente lo que ahora interesa, aparte de que la investigación arroje sus frutos, es analizar, que detrás de esa muerte, se produjeron diez muertes más, se causaron heridas a más de 100 personas y se quiso incendiar la ciudad de Bogotá y otras más, en un claro acto de vandalismo patrocinado por la izquierda. Porque el vandalismo siempre ha sido de la izquierda.

Pero ahora todo mundo se lava las manos; Claudia López habla del mal gobierno de Duque, las autoridades militares sostienen que hubo infiltrados del eln y las farc –que siguen tan vivas como antes–, que fueron los vándalos de Petro o de la izquierda que para el caso es lo mismo. 

Lo cierto es que montaron el cuento de las “marchas pacíficas” para reclamarle al Estado por la muerte de Javier. ¿Pacíficas con un ejército de vándalos armados con bombas molotov, palos, piedras armas blancas y de fuego? Muy pacífica. Lo cierto es que hubo desmanes en varias ciudades del país con un número significativo de muertos, heridos y destrozos a inmuebles públicos y privados porque el vandalismo no respeta nada.

Sin embargo, tengo entendido que el Comandante en Jefe de las fuerzas del orden en el territorio nacional es el Presidente de la República; en los Departamentos, el Comandante es el Gobernador y en los Municipios son los Alcaldes. Pero como en Colombia nadie responde, estos actos terroristas superaron los del paro cívico de 1977. En esta ocasión, los vándalos fueron convocados a través de las redes sociales y a él se sumaron grupos criminales, anarquistas, milicianos y bandas narcoterroristas. La orden era acabar con Colombia para desestabilizar el gobierno de Duque, un hombre al cual si bien ha hecho unas cuantas cosas buenas, le han faltado pantalones para enfrentar a los subversivos.

Lo cierto es que acabaron con los CAI, derribaron antenas de la Policía en los barrios, saquearon almacenes e intentaron robarse el dinero de los cajeros automáticos. Claro, a los delincuentes les conviene acabar con la Policía para seguir delinquiendo libremente… ¿Marcha pacífica?

Pero bueno; la Policía, o al menos los dos agentes que asesinaron a Javier, son culpables, pero pienso: ¿Hasta dónde no serán dos miembros de la izquierda infiltrados en la Policía. Lo digo por la sevicia con que actuaron y eso es propio de los psicópatas de izquierda.

Ahora bien; volviendo al punto de quién manda a quién, tengo varias preguntas para que reflexionen: ¿Si Claudia López es la “alcaldesa” y tiene el mando de la ciudad, por qué permitía marchas y protestas en medio de la pandemia?… ¿Por qué, si tuvo el “valor” de entrar a un supermercado y amenazar con cerrarlo –tipo expropiación socialista–,  si volvía a ver a alguien sin tapabocas, no hizo lo mismo cuando los grupos subversivos antisistema pretendían hacer marchas supuestamente pacíficas?… Ella dijo, justamente a través de un medio de comunicación izquierdista como Caracol, que estuvo pendiente de todo… ¿Y si estaba tan “pendiente de todo” porque no tomó el megáfono que usa para hacer proselitismo a diario, y le ordenaba a los vándalos que pararan sus acciones?… ¿Por qué si todos los días sale a los medios a criticar la labor, buena o mala de Duque, no se ha manifestado contra los vándalos, o mejor aún contra los promotores del desorden? Porque ella sabe quiénes son, pero para despistar al enemigo, ahora se habla de una Reforma a la Policía, cuando el pueblo está mamado de reformas obsoletas y amañadas.

Entre esas  “reformas” según la izquierda, se incluye el desarme y la reducción de la Policía. ¿No les apetece una limonadita de ajo?

Es posible que algunas reformas sean necesarias, pero reducir y desarmar la Policía es absurdo porque sería tanto como entregarle las llaves de nuestra vivienda a un atracador. Lo que hace falta es que las requisas sean contundentes, a profundidad y no como hacen los de tránsito que simplemente miran documentos del aparato pero jamás miran qué llevan en el baúl de la moto. Y en cuanto a marchas “pacíficas” se refiere, en el mismo instante en que se hable de marchas, la Policía debería hacer una requisa profunda, hasta el fondo de los morrales asesinos de los vándalos para que queden impresionados con el arsenal terrorista.      

Una de esas reformas de que ahora hablan, debería estar enfocada a evitar el ingreso de infiltrados a la Policía, como también el establecimiento de Veedurías Ciudadanas, pero no políticas y con atribuciones de auditoría, investigación y sanción.

Yo recuerdo que en 1993 hubo una Oficina del Comisionado de Policía, pero eso no sirvió para nada. El Estado y especialmente el Congreso no ha servido para nada en este sentido. Y en cuanto a los vándalos, ¿qué tipo de ley existe?

Entonces, para concluir, es culpable el Estado que ha sido frágil con los subversivos; es culpable el Congreso que no ha movido un dedo ni para reformar la Policía ni para castigar ejemplarmente a los vándalos, y finalmente, la más culpable de todos estos desastres que se generaron con la muerte de Javier Ordoñez, ha sido Claudia López, la misma que cínica y descaradamente provecha cualquier paso de una mosca para hacer proselitismo político.

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En 400 páginas llenas de historias y suspenso… “EL IMPERIO DEL TERROR” deja al descubierto los trucos y engaños de pastores, brujos, hechiceros, casas de modelaje, médicos inescrupulosos y otros personajes.

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