Congresistas solo buscan titulares de prensa

Escribe: Samuel Ángel*.-

En el Congreso de Colombia se han radicado casi 1000 proyectos de ley desde julio de 2020, pero los congresistas solo buscan titulares de prensa.

En el Congreso de Colombia hay más proyectos de ley que congresistas. Desde julio de 2020 se han radicado 564 propuestas en la Cámara de Representantes y 400 en el Senado, un promedio de 3,2 proyectos por representante y 4 por senador.

La demagogia en muchos congresistas no solo es en la época de campaña, sino también en los momentos en que los colombianos están esperando resultados, que es el periodo legislativo de cada senador y representante a la Cámara.

Con casi 1000 proyectos de ley que han sido radicados desde julio de 2020, el Gobierno colombiano pidió priorizar las reformas de la salud, justicia, tributaria y la reglamentación de la cadena perpetua.

“Ante la Secretaría de la Cámara de Representantes han sido radicados 564 proyectos de ley, mientras que en el Senado de la República se presentaron más de 400”, informó RCN Radio.

¿Se corresponden el número de congresistas con el número de proyectos?

El Senado de la República es una corporación de elección popular por circunscripción nacional, es decir, se contabiliza el total de votos obtenidos por el aspirante en todo el territorio nacional. Está compuesto por 108 Senadores en la actualidad. Si se promedia se podría pensar que se presentaron 4 proyectos de ley por senador. Mientras que la Cámara de Representantes es una corporación de circunscripción territorial, elegidos sus miembros por cada departamento y por el Distrito Capital de Bogotá. En la actualidad está compuesto por 171 representantes. Entonces de la misma forma podríamos pensar que por representante a la Cámara se presentó un promedio de 3,2 proyectos. Pero, ¿qué sirve realmente de eso? ¿Qué tipo de proyectos se han venido presentando?

En el actual periodo del Congreso se hundió una reforma política que inicialmente creaba más curules. ¿Acaso no se vienen escuchando voces a lo largo y ancho del país que piden que se disminuya el Congreso y por tanto el gasto en esa corporación? Entonces, ¿dónde queda la democracia representativa verdaderamente representada?

Otra de las perlas del Legislativo fue el proyecto de paridad, para que hubiera 50% mujeres y 50% hombres en las listas del partido político, que también se hundió en el Congreso.

Es decir, la elección debería ser obligatoriamente igual por lo que haya en la entrepierna del congresista de turno y no por sus ideas y proyectos para levantar al país del estado en el que se encuentra. Se trata entonces de proyectos ideologizados y subjetivos para la solución de irrealidades.

Ante tanta demagogia legislativa, el Gobierno no se queda atrás

En las actuales circunstancias donde muchas empresas de todo tamaño se fueron a la quiebra por las cuarentenas obligatorias en el marco del coronavirus y la seguridad nacional palidece ante todo pelambre de grupos de terroristas, el Gobierno ha decidido darle mensaje de urgencia a la ley que reglamenta la cadena perpetua para violadores de niños.

Ante la avalancha mediática de las izquierdas que criminaliza todas las acciones de la Policía y el Ejército Nacional, resulta más “sonoro” en los medios hablar de los “niños”, pero no para solucionar el problema real del reclutamiento de menores, que se convirtió en una verdadera pandemia, sino en algo que sea “bonito” para el oído del ciudadano incauto. ¿De verdad en esta situación nacional el mensaje de urgencia es ese?

Cuando a un presidente le tiemblan los pantalones para enfrentar al terror y desplegar todas las posibilidades que la coerción estatal y el “monopolio de las armas” dado por la Constitución Política, y en sus “mayorías en el Congreso” para implantar el imperio de la ley, eso significa que se prefiere, quedar bien con los medios que están secuestrados por la progresía, que darse la pela de solucionar los verdaderos problemas del ciudadano de a pie, de las ciudades y las zonas rurales.

La triste realidad

El poder de las redes sociales ha influenciado el factor mediático de lo que se maneja tanto en el Legislativo como en el Ejecutivo. Todo se basa en anuncios, en escándalos que den titulares de prensa, y en conflictos creados para figurar mediáticamente. Pura demagogia.

Las ideas no son un factor que caracterice a los congresistas, quienes se justifican ante sus electores con el hecho de que se “radico algo”. No importa si ese algo, tiene tránsito en el Congreso y si llega a feliz término para beneficio de los colombianos.

El mar de la demagogia que existe ahoga lo poco bueno que pueda producirse, es decir, en el Congreso, muchos parlamentarios, ni hacen, ni dejan hacer cosas serias.

* Samuel Ángel, Abogado, escritor, presidente del Instituto
de Investigación Social Solidaridad.

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