Conmoción política en mi alma

Escribe: William Calderón Zuluaga*

Conmoción política en mi alma.- Con esta expresión llena de sentimiento, la dirigente conservadora antioqueña María Oliva Avendaño dio un paso al costado después de 45 años de ininterrumpida militancia en las huestes azules… La matrona antioqueña, dice que el Partido Conservador se convirtió en un santuario de paracaidistas, en un territorio en donde priman los intereses económicos, sin vocación de Poder, un partido paria cuyas sedes y redes sociales las convirtieron en bodegas sin ningún norte, una organización convertida en un lavamanos de los peores actos de corrupción y solo se lamenta por tener que dejar a Omar Yepes, y hace un sentido homenaje a la memoria de Manuel Ramiro Velásquez.

Este es el texto de del sentido  memorial de agravios:  

Hoy renuncio a la militancia en el Partido Conservador Colombiano y a mis redes sociales con fines políticos.

A mis amigos, si alguna vez lo fueron: Después de más de 45 años de militancia fiel al Partido Conservador Colombiano, hoy digo adiós para siempre al Partido, porque no encuentro por quién agitar la bandera de nuestro Ideario que se identifique con los Principios y Valores doctrinarios que dieron origen a la colectividad.

Santuario de paracaidistas.- El Partido poco a poco perdió la vocación de poder, lo fueron convirtiendo en un santuario de paracaidistas de la peor calaña con ansias de exterminar y usufructuar de los votos de nuestro Glorioso Partido.

Los intereses económicos.- Da vergüenza y pena ajena ver la paupérrima e indigna representatividad que hoy abunda en el Conservatismo, cuando sin un ápice de decencia y respeto, importan a las filas cualquier aparecido de otras vertientes políticas para negociar el apoyo en las urnas de la militancia conservadora, personajes impuestos por grupos económicos y dirigencias foráneas sin escrúpulos, para acabar de sepultar por inanición el otrora Glorioso Partido Conservador Colombiano.

Perdieron el horizonte y la vocación de poder.- En las filas no hay nadie que nos represente ni luche dignamente por la causa; mucho menos, nacidos de las entrañas de la doctrina de Caro y Ospina. Mi formación política estará intacta hasta el último día de mi vida con los valores Conservadores; más nunca volveré hacer uso de ella, en ninguna campaña o actividad pública ni en las redes sociales; pues en este punto y hora, no hay nadie que enarbole con mesura el verdadero y legítimo Conservador. 

No hay con quién.- Entre las filas no se encuentra un dirigente que haga honor ni honra a los grandes Jerarcas que precedieron en la historia del partido, nadie que tome las banderas en pos de una justicia social, mucho menos, por una patria donde todos tengamos las mismas oportunidades alejadas de todo acto de corrupción e injusticia que hoy carcome la sociedad, y donde solo buscan, sus propios intereses económicos y mancillan día a día a todos los Ilustres fundadores y grandes Jerarcas que hicieron grande al Partido.

Partido paria.- Renuncio para siempre a hacer parte de esta colcha de retazos de todos los colores y sabores en que han convertido al Partido Conservador Colombiano, porque no hay derecho a que negocien y ferien a la militancia por convertirse en apéndice del mejor postor en cada campaña; así hundan campaña tras campaña al partido y lo transformen en un partido paria sin norte ni sur donde solo anidan aves de rapiña o carroñeras.

Decepción y final a todo lo que significó en mi vida “amistades políticas” adornadas de traición, engaño y oportunismo con fines específicos para lograr sus objetivos. Lo que en Colombia estamos viviendo es consecuencia de la pérdida de principios y valores, el irrespeto flagrante a nuestros semejantes, a la institucionalidad, al Estado de Derecho y al Ser Supremo porque hasta el temor a Dios lo perdieron engañando y mintiendo a todos los incautos que confían en su honestidad y transparencia en el ejercicio político.

Bodegas políticas.- Para qué seguir invirtiendo el tiempo en unas redes sociales con fines proselitistas cuando las han transformado en bodegas políticas, sin conocimiento alguno en temas neurálgicos en defensa de la Democracia y la Libre Expresión; donde se falta al respeto día a día a todo aquél que está en contra de su jefe o patrón de la bodega que representan; o que por voluntad propia, defienden incoherentemente al amigo político de turno que mejor les pague o les brinde una pasajera contraprestación burocrática, no comprendiendo, que con ello solo están contribuyendo a sumir a Colombia en el más profundo hoyo de la ultra izquierda que es lo que en el fondo está avanzando a paso agigantado en nuestro país.

45 años.- Mi ejercicio público y político lo hice con total transparencia, sin faltar a la verdad y con plena libertad por más de 45 años, donde gran parte la desplegué al lado de personas que creía mis amigos incondicionales, pero que al final, cayeron en la misma escoria que hoy carcome a la clase política; pero se les olvidó el camino espinoso que recorrieron bajo mi trabajo y amparo para llegar al lugar que hoy o algún día ocuparon o usufructuaron a nombre de una maltrecha democracia.

Manuel Ramiro Velásquez.- Es duro reconocerlo, pero “Todo tiempo pasado fue mucho mejor”  y hoy lo digo con orgullo. Mi único jefe, amigo y mentor fue Manuel Ramiro Velásquez Arroyave (q.e.p.d.); un ser que me enseñó a ser recta en principios y valores, a trabajar por un ideario social y apegada a la doctrina Conservadora; doy fe de la limpieza en su ejercicio público como nunca lo he encontrado en otro político y que como va el país, nunca existirá un émulo igual a él.

Surgieron muchos personajes de su vertiente Conservadora, pero no he encontrado a uno solo, que encarne y dignifique el ejercicio político como Manolo.

Políticos de bolsillo.- En estas castas políticas de la mentira, hoy solo impera el orden del más lambón, el más arrodillado y del que mejor se preste para tapar huecos bien grandes que solo van en detrimento de la misma sociedad, porque la gran mayoría, son políticos de bolsillo y adornados en grado sumo de ingratitud, deslealtad, oportunismo y engaño en su trajinar por la supervivencia en el ámbito político.

El lavamanos.- Muy triste venir a abrir mis ojos a estas alturas de la vida; pero algún día tenía que despertar de este letargo político-amistad en la cual viví por tantos años; y más aún, ver hoy cómo llevan al templo del Conservatismo en Bogotá al Saltarín de Federico Gutiérrez y Jorge Londoño de la Cuesta, para lavar las manos del peor acto de corrupción que ha tenido Medellín, Antioquia y Colombia como lo es Hidroituango; todo por hacerle venia a los alcabaleros comerciantes que han estado y están tras ellos con miras a las Presidenciales del 2022. Esta fue la gota que rebosó el vaso.

Asqueada de la clase política colombiana.- Solo produce asco y estupor una clase política enlodada y podrida, que no respeta, ni hace respetar el Estado de Derecho, que lo tienen como comodín para colarse al mejor postor y que les asegure una buena tajada de la torta de turno a repartir; actos de desgreño y corrupción, que solo salvaría una verdadera reforma a nuestra Carta Magna; pero no hay voluntad para ello, ni la habrá en muchos años.

Traición y corrupción.- Un pueblo ahogado en un mar de incertidumbres, pobreza y vicisitudes, asfixiados con tanta corrupción que cada día envilece más y más la dignidad y esperanzas del ser humano… Una dirigencia política maniqueísta, corrupta, oportunista y desagradecida con la dignidad que el pueblo les otorga, y que luego se las devuelve con traición y corrupción…. Un gobierno inepto, indolente, sin visión ni futuro, que peca por falta de acción y por omisión frente a su pueblo….

Justicia.- Una Justicia permeada por factores oscuros de la sociedad, que vende al mejor postor sus fallos, violando la ley tan solo por enriquecer sus chequeras, porque el solo hecho de violentar la ley en beneficio y con tarifas propias, me dice muy claro que tan solo están allí y van exclusivamente por lo suyo enlodando la ley y la justicia.

Hoy renuncio y para siempre  a cualquier actividad política. No pertenezco ni obedezco a nadie; soy una ciudadana del común porque nadie me representa, ni con nadie me identifico.

No vuelvo a hipotecar mi conciencia, para que cualquier mentiroso corrupto usufructúe los hilos del poder que obtengan con mi sudor, entrega y lealtad, ni de muchos incautos que al igual son utilizados en cada campaña; porque en los últimos 20 años no conocí, ni trabajé con alguien que haya hecho su ejercicio político con transparencia, gratitud y muchísimo menos para dignificar el ejercicio político…

Omar Yepes.- Solo lamento despedirme del gran ser humano, el amigo, el Jefe y Presidente del Partido Conservador Colombiano Doctor Omar Yepes Alzate, para quien siempre guardaré mi admiración y respeto; pero con gran dolor partidario hoy le notifico que ya no hago parte de la militancia del Partido Conservador Colombiano.

Sálvese quien pueda en este mar de mentiras, corrupción y engaños, que así le paga el Diablo a quien bien le sirve; eso sí, por inermes frente a tantos desacuerdos: Luego no nos lamentemos cuando nos pongan encima las botas del opresor.

* Columnista, Periodista, Caricaturista;
autor de la Barca de Calderón.

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