El Coronavirus no es una sentencia de muerte

A pesar de que las cifras de fallecidos aún es relativamente baja no deja de ser alarmante la posibilidad de que miles de personas mueran en tan poco tiempo y a causa de una sola enfermedad (EFE)

El problema del coronavirus no radica potencialmente en su tasa de mortalidad, sino en la crisis hospitalaria que ha generado.

El coronavirus covid-19 puede convertirse en una pandemia tal y como lo advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero los hechos demuestran que no se trata de una sentencia de muerte para quienes se infecten con dicha enfermedad.

China ha confirmado 2.744 fallecidos y 78.497 personas contagiadas. A estas cifras hay que sumar más de 3.600 contagiados fuera de China continental y al menos 56 fallecimientos en países como Japón, Corea del Sur, Italia, Francia, Irán o Filipinas. En Brasil se conoció el primer caso registrado.

El coronavirus de Wuhan afecta las vías respiratorias y puede provocar desde un cuadro leve, con tos seca y fiebre, a síntomas mucho más graves como insuficiencia respiratoria aguda y neumonías que pueden ocasionar la muerte.

El problema del coronavirus no radica potencialmente en su tasa de mortalidad, sino en la crisis hospitalaria que ha generado. A pesar de que las cifras de fallecidos aún es relativamente baja, no deja de ser alarmante la posibilidad de que miles de personas mueran en tan poco tiempo y a causa de una sola enfermedad. La crisis que ha generado en el mundo sí es alarmante.

Por ejemplo, si el 25% de un país como Italia se infecta de coronavirus y muere el 2% de la población (de acuerdo con su tasa de mortalidad), serían aproximadamente unos 300 mil muertos. ¿Está preparado el sistema médico de cualquier país para tener a un porcentaje alto de sus ciudadanos enfermos? En la ciudad de Wuhan, donde nació el virus, solo un porcentaje de la población fue infectada, pero ese porcentaje agotó la totalidad de las camas de hospital de una ciudad de 12 millones de personas.

Medidas preventivas

Este jueves 27 de febrero, Japón anunció el cierre de todas sus escuelas hasta finales de marzo para evitar mayor contagio del virus; países como Italia intentan contener la enfermedad aislando poblaciones; gobiernos del mundo cancelan vuelos a diferentes destinos, e insumos médicos como mascarillas empiezan a agotarse de manera desproporcionada.

La Comisión Europea ya ha expresado su temor de que la expansión del virus provoque un cierre de fronteras por una alerta sanitaria.

Cifras actualizadas de la OMS señalan que mientras la tasa de mortalidad de los contagiados en Wuhan se ubica entre el 2% y el 4%, fuera del área de esta ciudad el porcentaje de letalidad se reduce a un 0,7%.

Según los hallazgos de la organización dependiente de la ONU, la epidemia alcanzó un pico entre el 23 de enero y el 2 de febrero de 2020, y “ha estado disminuyendo constantemente desde entonces”.

Igualmente, han evidenciado que para las personas con enfermedades leves, el tiempo de recuperación es “de unas dos semanas”, mientras que las personas con enfermedades graves o críticas se recuperan “en tres a seis semanas”.

Pero aunque enfermedades como la rabia o el ébola son mucho más peligrosas, el problema radica en la gran capacidad y efectividad de propagación del coronavirus.

De acuerdo con el epidemiólogo de Harvard, Marc Lipsitch, en tan solo un año, en torno al 40 y 70% de toda la población mundial se infectará con el virus; sin embargo aclaró que eso no quiere decir que la mitad de los habitantes del mundo tendrán una enfermedad grave; de hecho, más del 80% de los infectados ni siquiera se dará cuenta y la inmensa mayoría de los restantes solo tendrá síntomas leves.

Los grupos de riesgo

Todavía no se ha podido determinar con precisión el mecanismo de contagio, aunque la hipótesis más aceptada es que la transmisión entre humanos se produce por el contacto con secreciones que el portador del virus genera al toser o estornudar.

De acuerdo con la revista virtual ConSalud de España, “el Covid-19 es potencialmente mortal tan solo para determinados grupos de riesgo, que se definen en función de la edad y de que padezcan enfermedades previas”.

“El 81% de los casos son leves y superan sin ningún problema la enfermedad. Es potencialmente peligroso en personas mayores de 80 años o con patologías cardiovasculares, respiratorias o inmunológicas previas”, señala el medio especializado.

ConSalud señala que en los afectados de entre 10 y 49 años se ha registrado un índice de mortalidad entre el 0,2% y 0,4%.

Jesús Enrique Rosas dijo en su cuenta de Twitter: “El Coronavirus es una simple gripa que mata solo a un 3%, principalmente de edad avanzada o factores de riesgo”.

Aun cuando la frase anterior es cierta, es incorrecto usarla para quitarle importancia al asunto.

La emergencia mundial es precisamente por su baja letalidad: “Solo hay tasas superiores al 1% en las personas mayores de 50 años. Se eleva al 3,6% en las personas entre 60 y 69 años, y hasta el 8% en edades comprendidas entre los 70 y los 79 años. Hasta el momento, los niños parecen estar a salvo de los efectos más graves ya que ninguno ha fallecido a causa del virus», informa.

Se está trabajando en una cura o vacuna preventiva, aunque de momento no se ha encontrado la forma efectiva de parar esta enfermedad.

El primer ensayo clínico en los Estados Unidos de un posible tratamiento contra el coronavirus se está llevando a cabo en Nebraska y se espera que finalmente incluya 400 pacientes en 50 lugares del mundo.

En cuanto a las vacunas, la OMS señaló a mediados de febrero que las pruebas todavía llegarían a mediados de 2020, pero que su uso no llegaría antes del próximo año.

T. de PanAm Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *