“El país de la nieve”, la obra pijao

“El país de la nieve”, es la desconocida y fantástica historia del pueblo Pijao.

“Le doy los bosques, las lagunas, los ríos, las tierras que alcanza a ver y que heredé de mi padre hace poco. Así podré casarme con ella. Con la linda Millaray a la que tanto quiero. Usted se convertirá en el jefe de mi pueblo, en el gran cacique de los Putimaes, de los quimbayas y los Panches. Decidirá con justicia y sabiduría”, decía el joven Cajamarca entusiasmado.

“Mi tribu y yo estamos cansados de vagar por tantas tierras que son ajenas, joven Cajamarca. Gracias por su ofrecimiento.

Gustosos nos quedaremos aquí. Trabajaremos duro y extenderemos los dominios. No pensé que la dote por Millaray fueran sus propiedades”, le dijo Ibagué poniéndose de pie y cogiendo
de las manos a la princesa.

Cajamarca replicó: “Gracias cacique Ibagué por darme a Millaray”. Y la joven terminó diciendo: “Padre dejará de vagar ahora por los caminos, no sufrirá mas y su tribu tendrá un lugar seguro donde vivir como siempre han querido”.

Los recién llegados, que hasta ahora aparecían porque venían de lugares lejanos, saludaban sentándose en las bancas. “Buenos días”, dijo uno. “Buenos días a todos” saludó una indígena, sacerdotisa en las ceremonias y ritos que hacían al fuego, al agua, al sol, a la luna… Se puso la mano en el pecho diciendo: “Que la sabiduría nos acompañe en ésta reunión” y se sentó, algo alejada, mientras otros personajes saludaban, preguntándole a los vecinos: “Que han hablado?”. ¿“Es que se va el cacique Cajamarca a viajar con Millaray por los países de Columbus”?. “Sí”, respondió un anciano bebiendo chicha y chupando un tabaco del que salía un humo negro.

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Hermosa historia de nuestros ancestros, de nuestras raíces, traídas magistralmente por Carlos Julio Dávila y que todos deberíamos leer para conocer esas maravillosas raíces.

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