El presidente electo de Chile comienza el asedio a la prensa

Escribe: Gabriela Moreno*

Gabriel Boric ya incluía en su programa de gobierno desarrollar un Nuevo Sistema de Medios Públicos. Es la forma más cobarde de extinguir los medios y los periodistas que no se le arrodillen al régimen comunista.

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, creará un nuevo sistema de medios para manejar los contenidos y el gasto en propaganda, recordando así la “hegemonía comunicacional” chavista. En menos de una semana de haber sido electo, ya calienta motores para seguir la misma línea.

La relación del presidente electo de Chile, Gabriel Boric, con la prensa anuncia tormentas para los próximos cuatro años. Aunque faltan aún más de dos meses y medio para su posesión, ya pone en práctica su mano izquierdista en redes sociales contra los medios de comunicación que mencionan a su entorno, adelantando así la implementación de su plan hegemónico. Mediante su cuenta de Twitter le refutó al canal Meganoticias que se refiriera a su pareja, Irina Karamanos, como su “polola” –novia en la jerga local– en lugar de mencionarla por su nombre. El medio asintió. Le respondió estar “totalmente de acuerdo”. Con un comentario de este tipo, viniendo del próximo inquilino del palacio de La Moneda, el medio no vio otra opción.

Boric increpa a la prensa de forma virtual y en persona. A este episodio se suma su molestia con el periodista de Radio Bío Bío, Mario Vera, a quien intimidó al terminar una rueda de prensa por haberle preguntado por las fechas de sus tests antidrogas, contradiciendo con sus reacciones la promesa de que “escuchará más de lo que hablará” que le hizo en Twitter al exvicepresidente segundo del gobierno español y fundador del partido izquierdista Podemos, Pablo Iglesias.

Un nuevo sistema comunicacional

El tuit de Boric increpando al canal Meganoticias anticipa lo que será su política comunicacional, que según su programa de gobierno, establece que el rol del Estado será garantizar el derecho a la información y la libertad de expresión para proteger a los medios de “todo intervencionismo y presiones indebidas”. Y para lograrlo, desarrollará un Nuevo Sistema de Medios Públicos (NSMP) “más robusto que el actual, que incluya televisión, radio y multiplataformas para proteger el patrimonio simbólico”. De esa manera, el nuevo sistema constituirá un “espacio para el desarrollo de la ciudadanía y sus expresiones de diversidad, que fomente la paridad de género, la interculturalidad, y la circulación de conocimientos local, regional y nacional”.

Los temas y las audiencias que manejará el nuevo sistema comunicacional ya están servidos: “niños, niñas y adolescentes, pueblos originarios y tribal afrodescendientes en sus propias lenguas”. Cada medio tendrá su propio directorio y serán descentralizados en su estructura de administración y producción de contenidos. Al menos eso es lo que está en el papel.

Pero esa “mirada descentralizadora” significará al mismo tiempo “asegurar una distribución equitativa de frecuencias de radio y TV, y la descentralización de la distribución en prensa escrita, a través de una ley que resguarde la distribución independiente”. Algo no muy distante de su promesa de “redistribución de la riqueza”, vociferada en su primer discurso como presidente electo.

¿Una torta mejor repartida?

Los intereses mediáticos de Boric son diversos. Y los dejó claros desde el segundo bloque del debate organizado por la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI) que lo confrontó con el excandidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, antes del balotaje.

En aquel momento, luego de una consulta del periodista José Antonio Silva, de Radio Quillota, y director del diario El Observador, sobre el Nuevo Sistema de Medios Públicos, dijo que su intención es que “la torta publicitaria se reparta de mejor manera”.

Y eso no es cualquier cosa, considerando que el dinero destinado a difusión y publicidad gastado por la presidencia y municipalidades en medios de comunicación, simplemente, no es posible rastrearlo por completo, así lo sostiene el Observatorio del Gasto Fiscal, después de intentar recopilar datos en 2018 sobre este tema a partir de cuatro fuentes públicas: el Congreso, la Contraloría General, la Dirección de Presupuesto y Chilecompra.

Según los resultados finales del informe de esta organización, los entes públicos gastan unos 28.000.000 de dólares de forma muy concentrada. En las arcas de El Mercurio quedan 9.000.000 repartidos entre sus empresas relacionadas; le siguen el grupo Copesa, con cerca de 2.000.000; la Archi con 1.000.000, Radio Bío Bío, con 400.000 dólares; y Radio Cooperativa, con 370.000 dólares.

Además de esas cifras, actualmente hay unos 10000 millones de pesos chilenos (11,5 millones de dólares) sobre los que no se puede precisar. Presumiblemente, se trata del dinero que llega a las agencias de publicidad desde el Estado para la creación de campañas y difusión de estas –con planes de medios preparados por estas mismas agencias–. Así, parte de estos recursos llega a los medios en forma de avisos, aclara El Mostrador.

Una hegemonía chavista

El plan de Gabriel Boric recuerda a la hegemonía comunicacional que impulsó el chavismo cuando el difunto Hugo Chávez se dio cuenta que su proyecto político no era compatible con la existencia de medios de comunicación libres e independientes. Chávez asumió que controlar al país pasaba por controlar primero la radio y la televisión venezolana, para entonces, con enorme poder de penetración y credibilidad en todo el país.

No sólo intervino el mensaje con consignas, arengas e incitación al odio y el resentimiento, sino también desapareció a los medios que le eran incómodos. Radio Caracas Televisión es la prueba.

Primero fueron amenazas, luego agresiones a los periodistas, después un cerco económico hasta el cierre directo que se materializó entre 2007 y completó dos años después en 2009 con el cierre de las primeras 32 radios independientes.

Este plan tenía y mantiene aún con Nicolás Maduro sus dos líneas de acción: silenciar la crítica pública con un mayor control sobre los medios privados –ya 84 han cerrado en los últimos seis años– y generar un abultamiento notable del aparato mediático oficial, que termina cumpliendo una labor propagandística, que lejos de constituir una política pública, desde sus inicios tuvieron y siguen teniendo por finalidad la dominación. Boric calienta sus motores para seguir esta línea.

* Gabriela Moreno, Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.

T. de PanAm post

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