El socialismo y la dialéctica de la ilustración

Escribe: Antonio Sánchez García.-

Miseria y muerte es la consigna del socialismo/comunista. La aterradora contradicción consiste en la paz y el amor usados como objetivos y pretextos, como parapeto y mascarada para llevar a cabo tal carnicería. (Youtube).

Cuesta comprender las razones de la fe en el asesinato, la persecución, la cárcel y la muerte que motiva el comportamiento de los comunistas en el mundo.

Mientras The Beatles popularizaban “All You Need is Love”, Fidel Castro y el Che Guevara popularizaban el odio y el exterminio: all you need is hate. Y lo absurdo y contradictorio es que los mismos jóvenes que adorábamos a The Beatles y coreábamos su hermoso himno al amor, lucíamos el rostro del más exitoso asesino serial latinoamericano en nuestras franelas. Fue la esquizofrenia de mi generación, la de mayo del 68, que llevaba la imagen del más popular homicida ilustrado de la historia latinoamericana, después del alemán Adolfo Hitler genial propagandista del asesinato por razones políticas, en sus franelas, mientras lucía la insignia en metal esmaltada de una estrella roja y el rostro de Mao Tse Tung en sus boinas negras. Un auténtico y poderoso himno a la muerte. Pues detrás del rostro bonachón y apacible del maestro de escuela, que igual escribía deletéreos y pictóricos poemas que ordenaba asesinar a las masas campesinas que se negaban a obedecer su “revolución cultural”, bajo cuyas órdenes se asesinara a millones y millones de chinos.

Lejano antecedente de este asesinato planetario intentado por sus sucesores con el Covid-19, que nos tiene literalmente al borde del abismo. Pues detrás del Libro Rojo está el apocalipsis que comenzamos a sufrir desde que en un laboratorio de Wuhan se construyera la solo mata gente. Como detrás de la historia me absolverá estaban los asesinatos del Ché en Cuba y detrás de la Tesis de abril los asesinatos masivos de los bolcheviques soviéticos en Rusia.

El Libro negro del comunismo certificaba hace ya varias décadas en 100 millones los muertos provocados por las guerras, convulsiones, motines y revoluciones debido al mortífero fanatismo automutilador provocado en el planeta desde 1848 con la publicación de El manifiesto comunista por Marx y Engels en Londres y la organización de los partidos comunistas sujetos a las órdenes e instrucciones de la Internacional Comunista moscovita, fundada por instrucciones de Lenin.

La aterradora contradicción consiste en la paz y el amor usados como objetivos y pretextos, como parapeto y mascarada para llevar a cabo tal carnicería.

El socialismo ha sido, después del cristianismo, la mayor y más exitosa utopía que ha motivado a las acciones multitudinarias de los hombres, con la profunda diferencia que el “amaos los unos a los otros” de Jesucristo se convirtió en el “odiaos los unos a los otros” de las matanzas, los asesinatos y las devastaciones interminables que han sacudido al mundo desde aquellos “diez días que conmovieran al mundo”, como llamara John Reed al asalto al Palacio de Invierno de octubre de 1917. Desde entonces, la muerte, no la vida, fue el objetivo primordial de los totalitarismos. El Archipiélago Gulag y Auschwitz han sido los dos símbolos de la modernidad europea. El Cuartel Moncada y la Isla de Pinos, los del socialismo cubano. Y aún seguimos, más de un siglo después, bajo la roja imposición de la guadaña.

Theodor Adorno y Max Horkheimer, dos de los más lúcidos y notables pensadores alemanes del siglo XX, le pusieron nombre a esta aterradora contradicción entre la utopía y el horror: la llamaron “Dialektik der Ausflärung” o Dialéctica de la Ilustración: a más progreso, mayor regresión. “La natural decadencia de la humanidad no puede ser separada hoy del progreso social. El crecimiento de la productividad económica, que crea, por una parte, las condiciones para un mundo más justo, le otorga por otra parte un aparato tecnológico a los grupos sociales que disponen de él, de una inconmensurable superioridad sobre el resto de la población. El sujeto se ve absolutamente anulado frente a los poderes económicos. Bajo tales condiciones de injusticia se acrecienta la impotencia y manipulabilidad de las masas mientras se acrecienta la masa de bienes de que disfruta”. Mientras más tenemos, menos podemos.

Cuesta comprender las razones de la fe en el asesinato, la persecución, la cárcel, el hambreamiento y la muerte que motiva el comportamiento de los comunistas en el mundo. Cuesta comprender las causas del fanatismo que les impide ver y aceptar la siniestra mano política que está detrás de la creación y difusión del Covid-19 por las altas autoridades chinas.

Llevados a esta siniestra encrucijada que nos amenaza con el apocalipsis, es hora de enfrentar al socialismo en todos sus niveles y ponerlos ante la inapelable disyuntiva de explicarnos si están por la vida o por la muerte. La verdad ya llegó a su hora.

T. de PanAm Post 

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