Finge ser gay para escapar de Cuba

Escribe: Vanessa Vallejo.-

Una de las formas que existían para librarse del régimen del terror cubano, era declararse gay.

Cuando Fidel decidió que los homosexuales no eran buenos para la revolución y eran escoria que podía ser mandada al “imperio”, fue a “declararse” gay.

Fue la forma que encontró Castro para decirle a EE. UU.: ¿quieren recibir cubanos? entonces les mandamos la “escoria”.

Logró salir de Cuba en agosto de 1980, después de ir ante el Comité de Defensa de la Revolución y decir que era homosexual y estaba en contra de la “revolución”. En el barco en el que salió todos eran presos o gays, menos él. Fidel decía que eran la escoria de la sociedad y no servían a la revolución, por eso los dejaba partir hacia “el imperio”.

Eduardo no era gay, de hecho era un galán que dejó a más de un corazón roto en la isla. Años después de llegar a Miami se casó con una argentina hermosísima a la que enamoró contándole historias de la isla cada noche hasta que se durmiera. Nada nuevo, para bien o para mal los cubanos son expertos en hablar.

La idea de hacerse pasar por gay antirevolución se le ocurrió después de que su hermano que vivía en New York logró llamarlo y le dijo que hiciera lo que fuera para salir de la isla, que él lo recibía en el imperio. Eduardo le contestó: “para qué voy a ir a otro país si todo el mundo está muriendo de hambre”.

Ese día su hermano le explicó que no había una hambruna mundial por cuenta del capitalismo. Entonces entendió que el castrismo era una banda de psicópatas y que debía hacer lo que fuera para salir de esa cárcel en medio del océano.

Alimentaba su odio pegado cada día a la televisión, viendo cómo las “noticias” alababan la gestión del comandante que lograba que Cuba escapara de la hambruna que vivían otros países. Según la televisión, los cubanos por lo menos algo tenían para comer por cuenta de las genialidades del ministro revolucionario de Hacienda…

Cuando Fidel decidió que los homosexuales no eran buenos para la revolución y eran escoria que podía ser mandada al “imperio”, fue a “declararse” gay. Tuvo suerte de que le creyeran, y 10 días después de presentarse al Comité de Defensa de la Revolución, un policía tocó a su puerta y le dijo que tenía permiso para irse, por marica.

No sabía si tenía más miedo o alegría; iba con más de 100 personas, la mayoría presos, en un pequeño barco camaronero que parecía que se hundiría en cualquier momento.

Eduardo es uno de los tantos “marielitos” que logró escapar de un régimen empobrecedor, homofóbico y extremadamente cruel, que hasta el día de hoy tiene a los cubanos viviendo como perros que deben obedecer a su amo a cambio de un techo viejo y unas migajas de comida.

Todavía tiene familia en Cuba. Hace poco una prima suya le dijo que quería hacerse una tortilla española, se ilusionó con el plato cuando lo vio en una película. Eduardo le pasó la receta pero su prima lleva meses intentando conseguir papa y no hay. No hay papa en Cuba.

El éxodo del Mariel ocurrió entre diciembre de 1979 y octubre de 1980. Más de 125 mil cubanos salieron por el puerto Mariel, ubicado a unos 40 kilómetros de La Habana. Algunas estimaciones hablan de que 25 mil cubanos de los que salieron por el Mariel tenían antecedentes penales, se dice que el dictador vació cárceles para enviar criminales a Estados Unidos y con eso perjudicar la política pro-inmigración cubana que tan fuerte se escuchaba en América para la época. Habría sido su forma de decirle a EE. UU.: ¿quieren recibir cubanos? entonces les mandamos la “escoria”.

A los cubanos que hicieron parte de este éxodo se les conoce como “marielitos”.

* Vanessa Vallejo es Editor en Jefe y columnista del PanAm Post. Economista, Paleolibertaria, conservadora.

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