Historia oficial de la izquierda vs la verdad hist贸rica

Escribe: Hana Fischer*.-

Ra煤l Sendic, l铆der de los tupamaros, con el dictador cubano Fidel Castro.

Vamos a analizar lo sucedido en Uruguay porque, con ciertas variantes, es an谩logo a lo sucedido en las otras naciones mencionadas.

La historia oficial es una pel铆cula argentina estrenada en 1985. A帽o clave porque fue a la salida de la dictadura militar que asol贸 a ese pa铆s entre 1976 y 1983. El foco central de la trama es el desvelamiento de la verdad sobre lo sucedido durante ese per铆odo, que muchos argentinos parec铆an ignorar.

La protagonista es una profesora de historia de un colegio secundario que descubre con espanto que lo que ella cre铆a cierto 鈥攄ebido a la h谩bil construcci贸n del 鈥渞elato鈥 por parte de los dictadores鈥 era falso.

En este 2020 har铆a falta una nueva versi贸n actualizada, pero esta vez contando toda la verdad hist贸rica sobre lo sucedido: los antecedentes, la dictadura con sus horrores y c贸mo luego del retorno de la democracia la izquierda construy贸 su propia 鈥渉istoria oficial鈥, desfigurando los hechos e incluso mintiendo descaradamente.

Revelar que colaboradores y gente que se enriqueci贸 durante la dictadura, proclaman haber sido sus ac茅rrimos enemigos; que guerrilleros que antes del Gobierno de facto militar trataban de derribar a la Democracia para imponer su propia tiran铆a cubano-estalinista, se exhiben 鈥攊ncluso en libros escolares鈥 como luchadores en pro de la Democracia; c贸mo a los h茅roes aut茅nticos de esos tiempos se los 鈥渋nvisibiliza鈥 mientras que otros, que se escondieron bajo la cama, hip贸critamente se presentan como tales.

Es importante contar la verdad, toda la verdad y nada m谩s que la verdad. 驴Por qu茅? Porque como dice un adagio antiguo, 鈥淟os pueblos que no conocen su historia y no tienen memoria, vuelven a cometer los mismos errores鈥. Ese proceso de falsear la historia o de contarla recortada, no es exclusivo de Argentina, sino de todos los pa铆ses del Cono Sur, que tambi茅n integran Uruguay y Chile.

Entre las falsificaciones m谩s burdas sobresalen las que no explican que la dictadura no 鈥渃ay贸 del cielo鈥, fue la consecuencia de la crispaci贸n social que reinaba en la d茅cada de 1960 y principios de los 70; que no se mencione la fractura social producida por el fogoneo que atizaba el odio entre dos bandos irreconciliables; las que sostienen que solo gente de izquierda fue perseguida por los militares, que solo gente de izquierda luch贸 contra ellos y que a nivel popular hab铆a un rechazo generalizado hacia los dictadores.

Vamos a analizar lo sucedido en Uruguay porque, con ciertas variantes, es an谩logo a lo sucedido en las otras naciones mencionadas.

En el per铆odo predictadura hab铆a un ambiente social tenso y violento, donde se catalogaba a las personas como 鈥渇achos鈥 o 鈥渂olches鈥, sin importar su verdadero pensamiento. A los ojos de los dem谩s, si no eras 鈥渂olche鈥 entonces eras 鈥渇acho鈥 y viceversa. Se incentivaba la enemistad y la 鈥済rieta鈥 entre 鈥減ueblo鈥 y 鈥渙ligarqu铆a鈥 (con independencia de la situaci贸n econ贸mica real de cada sujeto).

En ese momento, antes de la dictadura, los grupos guerrilleros sembraban el terror entre la poblaci贸n mediante sus actos terroristas (secuestros, asesinatos, torturas, explosiones, robos).

Cuando en febrero de 1973 comenz贸 la primera fase del establecimiento formal de la dictadura, la izquierda 鈥渁plaudi贸 de pie鈥 porque pensaba que se trataba de una de orientaci贸n izquierdista.

Por su parte, los tupamaros comenzaron sus acciones terroristas en 1963, en plena democracia. Admiradores de la dictadura cubana, quer铆an emular a Fidel Castro y al Che Guevara (los pobres cubanos todav铆a siguen aplastados bajo esas botas). Pero para 1973 hab铆an sido derrotados y sus principales figuras estaban encarceladas. Adem谩s, algunos colaboraban con los militares entregando a sus compa帽eros. Nada heroico por cierto.

Cuando en junio de ese 1973 finalmente se dio el golpe de Estado, mucha gente lo vio con alivio porque pondr铆a fin a tanta inestabilidad y se acabar铆a el miedo. Por lo menos as铆 lo cre铆an en aquel momento. Hubo algunas manifestaciones acotadas. Nelson Fern谩ndez se帽ala que la huelga general de la Central Nacional de Trabajadores 鈥渆st谩 muy exagerada en los relatos militantes鈥.

Hasta la crisis financiera de 1982, la dictadura contaba con respaldo popular importante. La prueba es que en el plebiscito constitucional de 1980 el 42,8% de los ciudadanos aceptaron la reforma propuesta por los militares, que hubiera creado una 鈥渄emocracia tutelada鈥 por ellos.

Estuvieron proscritos y se asesinaron a dirigentes de izquierda y de derecha. Por ejemplo, los l铆deres de derecha Jorge Batlle y Wilson Ferreira Aldunate fueron proscritos y perseguidos; H茅ctor Guti茅rrez Ruiz, Zelmar Michelini, Rosario Barredo y William Whitelaw Blanco aparecieron asesinados dentro de un auto abandonado en Buenos Aires (Argentina), los dos primeros eran de derecha y los dos 煤ltimos de izquierda. Adem谩s, manos an贸nimas mandaron vinos envenenados a las casas de los principales dirigentes del partido blanco (uno fue a la casa de Lacalle, el actual presidente de la rep煤blica) causando la muerte de la esposa de uno de ellos.

Los izquierdistas eran perseguidos implacablemente. En consecuencia, algunos se fueron al exilio y los que se quedaron trataban de no hacer olas. Por tanto, los que llevaron adelante el proceso de recuperaci贸n de la Democracia fueron los partidos tradicionales. Una diferencia con el caso argentino es que aqu铆 los militares no estaban debilitados. Las negociaciones para recuperar la Democracia se iniciaron porque hab铆a un sector del Ej茅rcito que quer铆a hacerlo. Pero la situaci贸n no era sencilla porque el otro sector no estaba dispuesto a entregarles el poder a los civiles.

Danilo Arbilla recuerda que Alberto Zumar谩n 鈥攗n prominente dirigente del partido blanco recientemente fallecido鈥 ten铆a aspecto campechano y era tolerante. Pero esos rasgos de su personalidad 鈥渘o mermaban para nada su coraje y su firmeza en la defensa de la libertad, de la democracia鈥. Estuvo en la primera l铆nea del frente de batalla en esos tiempos; desde el semanario

Democracia, la tribuna, reuniones clandestinas o en foros abiertos se expon铆a a sufrir represalias (que las hubo) al exponer sus ideas.

鈥淨ue nos cierren, que les cueste, que se muestren como dictadores, como lo que son y que lo vayan pagando, aunque sea en cuotas鈥, sosten铆a Zumar谩n en las 鈥渞euniones de los semanarios鈥 鈥攔ecuerda Arbilla, que entonces era Director de B煤squeda鈥.

Una vez recuperada la Democracia, Ra煤l Sendic 鈥攅l l铆der hist贸rico de los tupamaros鈥 le pregunt贸 a Arbilla: 鈥淐u茅nteme, Danilo, c贸mo eran las cosas, c贸mo se viv铆a durante la dictadura, en la 茅poca en que nosotros est谩bamos presos [鈥 porque yo le pregunto a los compa帽eros y me cuentan que estaban luchando contra los militares y no se salen de ah铆. Y me digo con tanta gente y tanta lucha 驴por qu茅 no cayeron? Nos hab铆an vencido. Era la realidad, como que tambi茅n lo es que la gente tiene que ir viviendo鈥.

Arbilla expresa con iron铆a que 鈥渆ste recuerdo se me hace cada vez m谩s presente en estos momentos en que crecen y se multiplican los que se fueron perseguidos al exilio o los que alzaron la voz e hicieron o铆r sus protestas, cr铆ticas y su repudio. Incluso gente que ni hab铆a nacido鈥.

El relato izquierdista uruguayo tambi茅n quiere 鈥渂orrar鈥 de la historia que ellos estuvieron presentes en las negociaciones con los militares, al tiempo que el partido blanco se neg贸 a hacerlo. Sus dirigentes fueron actores del Pacto del Club Naval, donde se acord贸 posibilitar la salida democr谩tica a cambio de la impunidad para los militares. Ellos sellaron ese acuerdo. Pero luego 鈥攅xhibiendo poco sentido del honor y de la importancia de honrar los compromisos asumidos鈥 lo han desconocido.

Pero el colmo es que ahora se promocionen como paladines de la moral y de la lucha contra la dictadura y la impunidad.

Una mentira repetida mil veces, mentira seguir谩 siendo. Por lo menos, mientras que haya personas dispuestas a desenmascararlas tantas veces como sea necesario.

* Hana Fischer es uruguaya, escritora, investigadora y columnista de temas internacionales en distintos medios de prensa. Especializada en filosof铆a, pol铆tica y econom铆a, es autora de varios libros y ha recibido menciones honor铆ficas.

T. de PanAm post

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