¿Quién se robó la Ética… del Periodista?

Escribe: Luis Hernando Granada C.

Algunos colegas dirían que aun la conservan… Otros afirmarían que nadie se puede robar algo que ya no existe. Sin importar las posiciones ni los argumentos, el tema viene a colación porque todos los 9 de febrero se “celebra” el Día del Periodista. Pero analicemos primero qué es la Ética Profesional en el Periodismo.

La Ética Profesional en cualquier profesión es el conjunto de normas de carácter ético aplicadas en el desarrollo de una actividad laboral.

La Ética puede aparecer reflejada en códigos profesionales a través de una serie de principios y valores contenidos en postulados en forma de decálogo o documentos de mayor extensión.

Esto quiere decir que la Ética Profesional marca pautas de conducta para el desempeño de las funciones propias de un cargo dentro de un marco ético. En muchos casos tratan temas de competencia y capacidad profesional, además de temas específicos propios de cada área. Pero dejemos aquí,   mientras conocemos cuál es el origen del Día del Periodista.

El Día del Periodista es la festividad en la que se celebra a los Periodistas y Comunicadores. Pero ojo con este dato: El 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Periodista en homenaje al Periodista checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943.

En América, las celebraciones varían según hechos ocurridos en los países de la región.

En Colombia se fijó inicialmente la fecha del 9 de febrero y luego se habló del 4 de agosto sin que hasta la fecha esta haya sido unificada. Pero tiene más validez lo del 9 de febrero porque justamente el 9 de febrero de 1791 comenzó a circular el semanario “Papel Periódico de Santafé de Bogotá”.

Vino entonces la Ley 51 de 1975, mediante la cual se reglamentó el ejercicio del Periodismo y se decretó el día 9 de febrero de cada año como el Día del Periodista Colombiano, lo cual quedó consignado en el Artículo 14 de dicha Ley. Luego la Ley 918 de 2004 declaró el 4 de agosto como el Día del Periodista y Comunicador. ​

Pero esto de la fecha no es importante porque no es más que un canto a la bandera. Simplemente quise dar estos datos a manera de información, porque lo que realmente interesa es evaluar hasta dónde existe la Ética Profesional en el Periodismo.

Vuelvo entonces con la pregunta consignada en el titular: ¿Quién se robó la ética… del Periodista?

La Ética Profesional en el Periodismo ni en ninguna otra profesión nadie se la roba. Cuando falta carácter, honestidad y verticalidad, la Ética Profesional se regala, se vende o se entrega a cambio de un plato de lentejas (pauta).

En el caso del Periodismo, la información sesgada o contratada a través de publicidad engañosa, hace que se d la Ética Pr0ofesional. Y uno podría aceptar que en provincia exista esta falencia más que en las grandes capitales, pero lo que se escucha en la radio, lo que se ve en televisión, lo que se lee en los diarios –y a diario–, es un sesgo total y una información descarada y malversada, a favor de unos personajes y en contra de otros.

Un Periodista con un manejo correcto de la Ética Profesional no debería alimentar los odios ni llamar al debate siniestro entre unos y otros, ya que lo que indica la Ética Profesional en el Periodismo es la verticalidad en la información porque sin que se les reste el derecho que como ciudadanos tienen para pertenecer a uno u otro bando, porque en el mismo momento en que se muestre el sesgo, la Ética se pierde.

Y lamentablemente donde más se ve esta falencia es en los grandes medios, que sin importar la calidad en la información, motivados por las grandes sumas de dinero que reciben a través de la pauta publicitaria, irrespetan y confunden al ciudadano.

¿Y cuál es la labor de las asociaciones de Periodistas?

Ninguna; a lo largo de mis 50 años de ejercicio profesional he pertenecido a unas seis asociaciones en distintas ciudades del país, y en ninguna de ellas el trabajo se basa en la defensa del afiliado o en el crecimiento profesional del mismo.

Estas asociaciones deberían realizar talleres de redacción, ortografía, fotografía, reportería y todo lo concerniente a la profesión, pero de cobrar una afiliación, un carnet cada año y una cuota mensual, nunca pasan. Y debo anotar que existen asociaciones con muchos años de existencia pero solo en el papel, aunque cada año se reúna  para realizar la Asamblea de socios y de pronto para realizar uno que otro evento.

La actualización del Periodista es tan necesaria como el pan nuestro de cada día para no caer en los garrafales errores en que muchos incurren. Hace más o menos un año en una emisora de Ibagué, escuché la siguiente frase: “Tropas de la Quinta División del Ejército persiguen peligrosamente a guerrilleros de las farc…” ¿Cómo así “peligrosamente”?… ¿Y qué tal esta otra?: “El occiso fue encontrado muerto”… ¿O sea que ya lo habían asesinado?

Obviamente los errores se cometen en todas partes y en todos los niveles. Pero todos estos errores se pueden perdonar. Lo imperdonable es la falta la Ética Profesional, llegando a extremos de venderle un publirreportaje a personajes siniestros de los cuales sabemos que no trabajarán para la ciudad. O como en el caso de Caracol y RCN que le dan  micrófono a un Ministro solo por tres minutos y a delincuentes de talla mayor los entrevistan durante 15 o más minutos. Ese sesgo obedece a la carencia de Ética Profesional, la cual en muchos casos se pierde luego de recibir una jugosa suma de dinero.

Imperdonable también es, que algunos colegas digan que no se puede sostener un medio sin pauta oficial en una ciudad que como Ibagué cuenta con miles de negocios comerciales, porque en el mismo instante en que se reciba pauta oficial, se entrega la dignidad, la libertad informativa y la Ética Profesional.

Feliz Día del Periodista.

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