La ridícula victimización de Petro ante su fracaso como profeta

Escribe: José Gregorio Martínez*.-

Fue sencillamente ridícula la victimización de Gustavo Petro durante el debate que se llevó a cabo este martes, en un intento por competir con el candidato Rodolfo Hernández.

Después de vaticinar escenarios trágicos que no ocurrieron como un “desplome” de los precios del petróleo y “siete años” para alcanzar la inmunización, Gustavo Petro dio un giro a su estrategia durante el debate del pasado martes 25 de enero buscando exacerbar el victimismo propio de la izquierda.

El precandidato a la presidencia de Colombia por la extrema izquierda, Gustavo Petro, cambia de estrategia ante el estancamiento en las encuestas. Es cierto que sigue liderando la intención de voto. Pero también es cierto que mientras las opciones de centro y de derecha continúan dispersas, el respaldo hacia el exguerrillero del M-19 ha mermado progresivamente hasta encontrar un techo en torno al 25 %. Por ello en el debate que se llevó a cabo este martes se observó un viraje de la ofensiva a la defensiva. La táctica de atacar al Gobierno del Presidente Iván Duque para desprestigiar al uribismo y capitalizar el descontento le dio algunos frutos, pero ya se agotó. Ahora apela a la emocionalidad y busca sumar indecisos con una ridícula victimización.

“Todos fuimos víctimas, yo fui torturado y preso”, dijo durante el cara a cara organizado por Semana y El Tiempo. No quería quedarse atrás y, de alguna manera, Petro buscaba victimizarse para escapar de la otra acera: la de los victimarios. Su histrionismo no se hizo esperar. Desde su cuenta de Twitter reclamó que algunos asistentes se hayan reído de su “sufrimiento” y el “exilio” de su familia. Agregó que “esa burla” de la que fue objeto obedece al hecho de que “solo cuenta un tipo de víctima”. Habló –incluyéndose– de las víctimas del paramilitarismo y del Estado, pero evitó mencionar las atrocidades de grupos narcoguerrilleros como las farc, el eln y el M-19, este último del cual formó parte.

Buscando protagonismo

Si bien es reprochable que alguien se haya reído del “sufrimiento” y las “torturas” que Petro asegura que vivió, tampoco podía esperar la misma empatía que consiguió el candidato centrista Rodolfo Hernández, quien estuvo a punto de romper en llanto durante el debate al recordar que su padre fue secuestrado por las farc y que su hija fue asesinada por el eln. Sin duda, Hernández, quien aparece segundo en las encuestas, estaba captando mayor protagonismo. Y eso el egocéntrico Gustavo Petro no lo podía permitir.

¿Víctima o victimario?

Pero no es precisamente como víctima que aparece Petro en la historia y la memoria de los colombianos. El episodio al que hace referencia ocurrió en octubre de 1985 en la población de Zipaquirá, a las afueras de Bogotá, cuando era concejal y militante activo de la guerrilla del M-19 y fue detenido por el Ejército y condenado posteriormente a dos años de cárcel por porte ilegal de armas.

Tras su liberación, en marzo de 1987, volvió a la clandestinidad con el M-19, organización terrorista involucrada junto con el Cartel de Medellín en la toma del Palacio de Justicia hace 36 años que dejó cerca de un centenar de muertos, entre ellos once magistrados.

Haber promovido el desarme en 1989 no borra las pérdidas de vidas humanas que provocó la insurgencia armada del M-19 durante dos décadas. Otro caso que vale la pena mencionar es el del asalto a la localidad de Yumbo en 1984, que dejó 17 muertos.

Todo por el poder

Desde 2010 inició su carrera por la presidencia. En su primer intento perdió frente a Juan Manuel Santos, quedando en cuarto lugar con apenas 9% de la votación. Ocho años después volvió a perder, siendo derrotado esta vez por el actual Presidente Iván Duque. Y desde el siguiente día de su derrota, Petro se propuso hacer oposición sin tregua al Gobierno con miras a su tercera candidatura. Pero valiéndose ahora de los 8 millones de votos que consiguió en 2018 (43%) se fijó como estrategia agitar las calles.

Fue así como asumió el rol de promotor del paro nacional que comenzó a finales de abril de 2021 contra el Presidente Duque en rechazo a un proyecto de reforma tributaria que fue retirado al quinto día de manifestaciones, pero el dirigente opositor incentivó con reclamos sobrevenidos la continuidad de las protestas que se prologaron por dos meses y en muchos casos terminaron en violencia o vandalismo.

El “desplome” del precio del petróleo que no acertó

Desde su cuenta de Twitter, Gustavo Petro se ha dedicado no solo a emitir opiniones sin sustento y difundir información falsa, sino también a hacer pronósticos catastróficos que los hechos le han refutado, quedando como un fracasado profeta del desastre que solo ha buscado emerger como el salvador en medio de tragedias que no ocurren.

A finales de 2021, el aspirante a la candidatura presidencial por la coalición del Pacto Histórico vaticinó un “desplome” del precio del petróleo con consecuencias para Colombia, pues advertía que esto llevaría a una supuesta paralización de la exploración en el país. La realidad es otra. El precio del crudo se ha recuperado, cotizándose actualmente en torno a los 90 dólares por barril.

Los trágicos pronósticos sobre la vacunación

Otra fallida profecía de Petro tiene que ver con el plan de vacunación contra el Covid-19. Su pronóstico era trágico y desalentador. Según sus cálculos hechos en marzo del año pasado, la inmunización en Colombia tardaría siete años. Ha transcurrido menos de un año de aquella desafortunada afirmación y en el país se han aplicado ya más de 70 millones de dosis que equivalen a 77,58% de la población con al menos una dosis y 60,13% con ambas pautas. Incluso ya se está aplicando la tercera dosis equivalente al primer refuerzo.

Pero sus aseveraciones apresuradas y sin base científica han ido mucho más allá. Pues llegó a decir que “las vacunas no sirven” contra la variante delta, la cual ya ha sido desplazada por la cepa omicron, y aunque algunos laboratorios trabajan en la adaptación de sus inmunizantes, han aclarado que no hay razón para pensar que las vacunas existentes no ayudan a prevenir el contagio o reducir los síntomas de las distintas variantes. Es así como ahora Gustavo Petro parece estar tratando de enfocar su campaña en otra dirección. Su discurso fatalista se está agotando, y la victimización toma protagonismo en la nueva fase de su campaña para instaurar el socialismo en Colombia, una ideología que justamente se caracteriza por exacerbar el victimismo, el resentimiento y la mediocridad para anular las libertades y aspiraciones individuales y así potenciar el control del Estado.

* José Gregorio Martínez, Periodista venezolano dedicado a las fuentes de Política y Economía. Editor jefe de PanAm Post. Experiencia previa en medios como NTN24, El Mundo Economía & Negocios,
Diario La Verdad y Globovisión.

T. de PanAm Post

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