Las grandes mentiras de la izquierda (II)

Escribe: Luis Hernando Granada C.

Criminales que se enriquecieron y se enriquecen con el cuento de la lucha contra la oligarquía y aprovechando la ingenuidad de sus seguidores.

El reclutamiento y adoctrinamiento de los ingenuos

Es obvio que todos los movimientos, agremiaciones y grupúsculos, sin importar sus fines, se nutren de seguidores, adeptos o admiradores de acuerdo a sus plataformas ideológicas y de lucha, pero en el caso de la izquierda, la ingenuidad de millones de jóvenes en el mundo, es el caldo de cultivo para que los líderes, desde la primera edad, a nivel de escuelas, colegios y luego en las universidades, utilicen sus tentáculos siniestros para lograr el reclutamiento y desde luego el adoctrinamiento.

En mi caso personal, la primera experiencia política la tuve en la década de los 70s, cuando pertenecí a la JTC –Juventud Trabajadora Colombiana–, donde inicialmente se creaban células que recibían orientación sobre valores humanos, cooperativismo y otros temas constructivos. Jamás se nos habló de política partidista, pero con el tiempo, descubrí, que algunos de sus líderes, trabajaban para el PSDC –Partido Social Demócrata Cristiano–, dirigido en Colombia –según investigué en ese entonces–, por Belisario Antonio Betancur Cuartas, quien fue Presidente de Colombia entre el 7 de agosto de 1982 al 7 de agosto de 1986, el mismo Presidente, que por ser un Conservador de izquierda, hizo caso omiso de las advertencias sobre la avalancha que sepultó a Armero, y el mismo que permitió que el M-19 por orden de Pablo Escobar, realizara el “asado” del Palacio de Justicia para favorecer a los narcotraficantes y con el apoyo de Petro y sus secuaces del M-19.

El solo hecho de saber que Belisario era Conservador, ya me ponía a pensar, agregándole a lo anterior, que el nombre del Partido, donde se integraba lo “social”, lo “demócrata” y lo “cristiano” ya me llevaban a dudar sobre el origen y los fines del movimiento JTC.

Hoy en día y desde hace muchos años, niños y jóvenes son asaltados en su inocencia no solo por el adoctrinamiento político izquierdista sino por el religioso.

No es difícil que hoy los hijos y los nietos, nos lleguen a casa hablándonos de Mao Tse Tung, Mussolini, Hitler, Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Gustavo  Petro y otros más, todos ellos, utilizando el terror para lograr sus criminales objetivos. Tampoco es raro que desde la primaria, se les infunda a los niños las bases y las mentiras de las iglesias ajenas a la católica, es decir, las iglesias que utilizando la Biblia como anzuelo, engañan y roban a sus seguidores con el cuento del diezmo.

Sin embargo, en una sociedad como la nuestra, donde se pregona la Democracia, es bueno que existan movimientos y partidos, pero lo censurable es que dichos movimientos alberguen dentro de sus propósitos, la tendencia hacia la mafia transnacional comunista/socialista que se nutre, se alimenta y ha logrado perdurar, con dineros mal habidos, producto del narcotráfico, el secuestro, la extorsión, la expropiación, la trata de personas, de órganos y otros aberrantes delitos.

Eso es lo censurable; no hay ideas, no hay programas, no existe la más mínima intención de llegar al poder para aplicar un gobierno benéfico para el pueblo. Por el contrario, mientras hablan de igualdad y de equidad social, todos los cabecillas se van enriqueciendo, tal como lo vemos con los ejemplos de las fortunas de Fidel Castro, los herederos de Hugo Chávez Frías, Nicolás Maduro, Juan Manuel Santos, y el mismo Gustavo Petro que mientras habla de igualdad, vive en una propiedad de 3.000 millones de pesos, aparte de poseer otras suntuosas propiedades. Enriquecerse es aceptable, pero no a costa de los idiotas útiles que les sirven de comodín para sus siniestros propósitos.

Lo cierto es que no hay líder comunista o socialista pobre. Ellos, los líderes, trabajan la mente de sus seguidores, con el argumento de que “la pobreza se debe al mal reparto de la riqueza debido a su concentración en unos pocos”. Sin embargo, esos líderes y mafiosos comunistas socialistas jamás reparten sus riquezas. Fidel Castro, es un claro ejemplo: Dejó al morir yates, islas, mansiones y una fortuna valorada en 1.000 millones de dólares.

Hugo Chávez fue su discípulo y cómplice, y la fortuna que le dejó al morir a su hija María Gabriela se calcula en 500 millones de dólares. Es, según la revista Forbes la mujer más rica de Venezuela, mientras el pueblo venezolano hoy no cuenta con agua potable, gas, energía y ni siquiera una mínima fuente de ingresos para sobrevivir. Gabriela tiene cuentas en Andorra y en Estados Unidos. Y lo inconcebible es que Chávez utilizó públicamente frases como “ser rico es malo e inhumano” “el capitalismo es un sistema para robar y estafar”. Y eso justamente hizo Chávez: robar y estafar.

Otro tirano comunista/soialista que tiene en la miseria a Venezuela, es Nicolás Maduro, un ex chofer que nada en la riqueza mientras su pueblo se muere de hambre.

Reitero, no hay líder comunista/socialista pobre. Todos navegan en la opulencia y eso lo vamos a seguir demostrando más adelante. Y es doloroso saber, que mientras los líderes disfrutan de todo, los pueblos sometidos, los que conforman la masa impoluta e irredenta o los mismos llamados “mamertos” seguirán en la miseria.

Continuará…

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En 400 páginas llenas de historias y suspenso… “EL IMPERIO DEL TERROR” deja al descubierto los trucos y engaños de pastores, brujos, hechiceros, casas de modelaje, médicos inescrupulosos y otros personajes.

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