Mujeres por la libertad

Escribe: María del Alba Orellana*.-

Este a√Īo, obtuvieron el Premio S√°jarov para la Libertad de Conciencia¬†por su labor pol√≠tica (Twitter)

En Bielorrusia, Svetlana Tijanóvskaya, Veronika Tsepkalo y María Kolésnikova son las figuras más preponderantes de la lucha frente al régimen de Alexander Lukashenko.

Al desmembrarse la Uni√≥n Sovi√©tica en 1991, la KGB rusa se dividi√≥ en dos organizaciones con nuevas siglas: el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR). En Bielorrusia, sin embargo, y seg√ļn le explica a BBC Mundo la investigadora Sasha Razor del Departamento de Estudios Eslavos de la Universidad de California: ‚Äúla estructura organizativa permaneci√≥ intacta y, por lo tanto, mantuvo su nombre original. La KGB de la Rep√ļblica Socialista Sovi√©tica de Bielorrusia se convirti√≥ simplemente en la KGB de la Rep√ļblica de Bielorrusia‚ÄĚ.

Pero la KGB bielorrusa, creada en 1954, encuentra adem√°s sus ra√≠ces √ļltimas en un personaje temible: F√©lix Dzerzhinsky, quien estableciera en 1917 el servicio de inteligencia bolchevique. Una de las figuras m√°s sanguinarias de la era stalinista, cuyas estatuas ‚Äďderribadas en otras partes de la ex Uni√≥n Sovi√©tica‚Äď subsisten intactas en Bielorrusia. M√°s a√ļn, agrega la experta: ‚ÄúHay varias calles llamadas Dzerzhinsky. (‚Ķ) Hay una ciudad llamada Dzerzhinsk en la regi√≥n de Minsk, y el Museo Dzerzhinovo, en la casa donde naci√≥ Dzerzhinsky, es donde la KGB bielorrusa celebra sus eventos anuales‚ÄĚ.

Y es esta misma KGB, con sus teor√≠as y sus m√©todos, la que est√° hoy al servicio de Alexander Lukashenko, autoproclamado ‚Äúganador‚ÄĚ, una vez m√°s, de los comicios celebrados en agosto.

El fraude y la represión

Alexander Lukashenko ‚Äďque dicho sea de paso fue en su momento el √ļnico miembro del parlamento bielorruso que vot√≥ en contra de la disoluci√≥n de la URSS‚Äď ha gobernado el pa√≠s durante los √ļltimos 26 a√Īos. Y se declar√≥ nuevamente triunfador en los comicios celebrados en agosto √ļltimo, por una diferencia de ‚Äú80% a 10%‚ÄĚ frente a su oponente, Svetlana Tijan√≥vskaya.

Por cierto, disidentes y opositores fueron, antes y despu√©s de las elecciones, v√≠ctimas constantes de todo el cat√°logo de acciones caracter√≠sticas del totalitarismo m√°s burdo: desde amenazas hasta detenciones, incluyendo comprobadas instancias de tortura as√≠ como ‚Äúmuertes misteriosas‚ÄĚ, nunca esclarecidas.

Campa√Īas de desinformaci√≥n, proscripci√≥n de candidatos y un flagrante fraude electoral han informado la realidad Bielorrusia reciente, tenazmente resistida por buena parte de la ciudadan√≠a.

El Reino Unido lidera las condenas

Conforme lo reportado por EFE, el Reino Unido lider√≥ la campa√Īa diplom√°tica para que se investigaran las denuncias de fraude electoral y las medidas contra manifestantes pac√≠ficos ejecutadas por las autoridades bielorrusas en funciones. As√≠ pues, la Organizaci√≥n para la Seguridad y la Cooperaci√≥n en Europa (OSCE) public√≥ un informe sobre las violaciones de Derechos Humanos cometidas por el r√©gimen de Alexander Lukashenko. Y sobre tales fundamentos, el ministro brit√°nico de Asuntos Exteriores, Dominic Raab, urgi√≥ este jueves a Bielorrusia a celebrar nuevas elecciones, limpias y claras.

En una t√≥nica similar, la Uni√≥n Europea, con la anuencia de los embajadores de sus 27 pa√≠ses miembros, puso en marcha el procedimiento para aplicar sanciones tanto al dictador Alexander Lukashenko como a su hijo Viktor, quien ostenta el rol de ‚Äúasesor de seguridad nacional‚ÄĚ de Bielorrusia. Tambi√©n se encuentran involucrados el jefe de personal de la Presidencia, Igor Sergeenko, el jefe del servicio secreto, Ivan Tertel, y el oficial de prensa del jefe de Estado, entre otros funcionarios.

Los hombres de la oposición a Lukashenko

Lukashenko enfrent√≥ inicialmente una oposici√≥n ‚Äúmasculina‚ÄĚ. En primer lugar, ante Sergei Leonidovich Tikhanovsky, quien poco despu√©s de anunciar en su canal de YouTube su decisi√≥n de contender electoralmente con Lukashenko (en el mes de mayo) fue arrestado bajo cargos de ‚Äúorganizaci√≥n y preparaci√≥n de una grave vulneraci√≥n del orden p√ļblico‚ÄĚ conforme el art√≠culo 342 del c√≥digo criminal bielorruso, y permanece detenido. Un segundo l√≠der prominente, Viktar Babaryka, tambi√©n fue detenido y permanece arrestado desde junio, acusado entre otros cargos de ‚Äúlavado de dinero‚ÄĚ (legalizaci√≥n de fondos procedentes de actividades delictivas), conforme el art√≠culo 235 del c√≥digo criminal.  Su hijo y jefe de campa√Īa, Eduard, fue acusado a su vez de ‚Äúevasi√≥n fiscal en gran escala‚ÄĚ, conforme el art√≠culo 243 del mismo c√≥digo.

En julio, un tercer dirigente de la oposición a quien también se impidió competir electoralmente, Valery Tsepkalo, abandonó el país, con sus dos hijos. Su esposa se le habría de unir poco después.

Conforme expone Marie Struthers, directora de la divisi√≥n de Europa Oriental y Asia Central de la organizaci√≥n Amnesty International, ‚Äúla ola de activismo que est√° teniendo lugar en Bielorrusia no tiene parang√≥n con nada que las autoridades hayan enfrentado durante a√Īos, y han respondido aplastando brutalmente protestas y disensos pac√≠ficos y castigando a los l√≠deres de la oposici√≥n‚ÄĚ.

Pero quedaron las mujeres

Por cierto, entre ellas, el podio le corresponde a Svetlana Tijan√≥vskaya. Ella reemplaz√≥ a su marido en el liderazgo de la oposici√≥n a Lukashenko, y llev√≥ adelante la campa√Īa, apoyada por los cuerpos partidarios tanto de Babaryka como de Tsepkalo, presentando as√≠ una oposici√≥n ‚Äúunificada‚ÄĚ. Conforme a c√°lculos estimativos, Svetlana Tijan√≥vskaya habr√≠a obtenido realmente entre un 60% y un 70% de los votos, constituy√©ndose en la ganadora de una elecci√≥n cuyos n√ļmeros Lukashenko habr√≠a fraguado inescrupulosamente.

Mas no es ella la √ļnica mujer cuya voz se alza frente a los atropellos del r√©gimen bielorruso, aun cuando √©ste ha perseguido a las mujeres con particular animosidad, rayana en el sadismo. Tal como relata Struthers, ‚Äúuna activista de la oposici√≥n fue amenazada con arrebatarle a sus hijos para ponerlos bajo custodia estatal y otra con ser violada en manada en una estaci√≥n de polic√≠a‚ÄĚ. Ello no las detuvo.

Y as√≠, entre otras dirigentes brilla la figura ‚Äďhoy encarcelada‚Äď de Mar√≠a Kol√©snikova, detenida en septiembre por ‚Äúatentar contra la seguridad nacional‚ÄĚ, cuyo juicio las autoridades apresuran a estas horas a modo de ‚Äúlecci√≥n‚ÄĚ para aquellos que osen desafiar al r√©gimen.

De especial impacto ha resultado también la participación opositora de Svetlana Alexievich, Premio Nobel de Literatura en 2015. En septiembre, la escritora alertó a la prensa sobre el hecho de que hombres con máscaras negras intentaban entrar a su departamento. Poco después, abandonó el país rumbo a Alemania.

Tambi√©n Veronika Tsepkalo, luego de participar activamente en la campa√Īa de Tijan√≥vskaya, dej√≥ el pa√≠s, se reuni√≥ con su esposo e hijos y desde el exterior lleva adelante gestiones para el reconocimiento internacional de la victoria de Tijan√≥vskaya.

Y con menos exposición pero idéntica valentía, todos los fines de semana, miles de mujeres protestan en las calles de Minsk denunciando las prácticas fraudulentas y exponiendo las maniobras intimidatorias de Lukashenko.

Probabilidades de éxito

Seg√ļn ejemplifica la BBC¬†bajo el t√≠tulo Cu√°nta gente se necesita que salga a protestar para derrocar un gobierno (seg√ļn la ciencia), ‚ÄúLa lucha de los sindicatos agrupados en Solidaridad en Polonia en la d√©cada de 1980; el movimiento anti-apartheid en Sud√°frica; el derrocamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic; la Revoluci√≥n del Jazm√≠n que forz√≥ la salida del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y desencaden√≥ la Primavera √Ārabe. Todos estos son ejemplos de movimientos populares que culminaron con un cambio pol√≠tico sustancial‚ÄĚ.

En efecto, en tren de verificar la hip√≥tesis, las polit√≥logas Mar√≠a J. Stephan y Erica Chenoweth, analizaron en un primer estudio titulado Porque la resistencia civil funciona, nada menos que 323 campa√Īas de resistencia violenta y no violenta entre los a√Īos 1900 y 2006. Y m√°s recientemente, estudiaron tambi√©n el efecto de la participaci√≥n femenina en el destino final de esas campa√Īas no violentas.

Sus resultados indican que estad√≠sticamente las campa√Īas no violentas tienen el doble de posibilidades de alcanzar sus objetivos, y que basta la participaci√≥n activa de un 3,5% de la poblaci√≥n en las manifestaciones para generar cambios significativos. Y tambi√©n que la participaci√≥n femenina ‚Äúen primera l√≠nea‚ÄĚ presenta igualmente un alto grado de correlaci√≥n con el √©xito de la resistencia.

Ojalá que Bielorrusia no sea una excepción.

* María del Alva Orellana, nació en 1991 en Buenos Aires.
Lic. en Historia de las Artes (USAL) y Master en Estudios Internacionales (UCEMA). Editora y columnista.
Colaboradora de diversas fundaciones liberales en Argentina.

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