Para China, castigo o compensación financiera

Escribe: Maela Fiallo Flor.-

“No estamos contentos con China. No estamos contentos con toda esa situación porque creemos que podría (el coronavirus) haberse detenido en la fuente Wuhan” (EFE).

3,3 millones de personas están diagnosticadas con coronavirus, más de 1 millón están en EE. UU. y Trump le cobrará a China el daño causado.

China debe pagar por su manejo del coronavirus, mediante castigo o compensación financiera, según acordaron cuatro altos funcionarios de la administración Trump.

“Castigar a China es definitivamente donde está la cabeza del presidente en este momento», dijo un asesor principal.

China debe pagar miles de millones de dólares

Desde la Casa Blanca, Trump anunció que Estados Unidos buscará cientos de miles de millones de dólares en daños por parte de China. Aunque agregó que está explorando tomar acciones que sean “mucho más fácil que eso (cobrar)”.

“No estamos contentos con China. No estamos contentos con toda esa situación porque creemos que podría (el coronavirus) haberse detenido en la fuente (Wuhan)», y agregó. “Podría haberse detenido rápidamente, y no se habría extendido por todo el país y el mundo”.

De los 3,3 millones de casos de coronavirus en el mundo, más de 1 millón están en EE. UU. El jueves 30 de abril empezó el trazado del plan de retaliación contra China como causante.

Según la última información publicada, Trump está considerando imponer aranceles contra China como represalia por la pandemia del coronavirus.

La medida más extrema que han considerado Trump y sus colaboradores hasta el momento es despojar a China de su “inmunidad soberana”. Esto permitiría presentar demandas no solo a nivel Estado, sino que incluso las víctimas civiles podrían demandar a China por los daños sufridos.

Así lo informó George Sorial (que fue alto ejecutivo en la Organización Trump), que está involucrado en una demanda colectiva contra China, en entrevista con The Washington Post.

Mientras tanto, el estado de Missouri, de gobierno conservador, ya está demandando a China por la pandemia de coronavirus a nivel estatal.

En vista de que sería extremadamente difícil de lograr, Sorial advirtió que podría requerir legislación del Congreso. Allí cuenta con los senadores Tom Cotton y Josh Hawley que han redactado legislación para despojar a China y otros gobiernos extranjeros de la inmunidad si toman actos intencionales para ocultar o distorsionar información sobre el coronavirus que condujo a daños a otros países.

Canje de deuda con China

Por su parte la senadora Marsha Blackburn ha propuesto suspender pagos de intereses a China por cualquier deuda que tenga EE. UU.

“China posee un billón de dólares de nuestra deuda, por lo que renunciar el pago sería un buen paso sólido”, dijo Blackburn, miembro del Comité de Servicios Armados del Senado. Dicha cifra equivale a la sexta parte de lo que ha perdido EE. UU. como consecuencia de la paralización económica durante la cuarentena: 6 billones de dólares.

China no actuó a tiempo

Blackburn dijo que ha hablado con muchos activistas en China que “creen que el Partido Comunista era plenamente consciente de que tenían un brote en sus manos y lo ocultaron durante 51 días”.

China llegó incluso a anunciar públicamente (mediante un libro impreso por el Departamento de Propaganda) haber “ganado la guerra popular” contra el virus. Acorde salió a la luz la persecución contra médicos y periodistas que alertaron el brote meses antes que la Organización Mundial de la Salud reconoció que había una pandemia, Trump fue endureciendo su postura contra China.

Ahora reprocha públicamente al régimen por un problema que comenzó en su país y se esparció al mundo entero, gracias al encubrimiento del Partido Comunista Chino.

De hecho, Associated Press informó de una transcripción del Presidente chino donde se esclarecía que este sabía del contagio de persona a persona tan pronto como el 7 de enero, fenómeno que la OMS ignoró por semanas, dado que utilizó la narrativa oficial del régimen.

Mano dura en la campaña electoral

No es un dato menor que EE. UU. enfrenta esta pandemia en plena carrera presidencial. Las elecciones serán en noviembre y Trump es el candidato republicano más destacado. Con lo cual, algunos asesores políticos han alentado a Trump a dar un golpe más contundente en China para impulsarlo políticamente.

Al momento, Trump cuenta con el respaldo del 51% de los votantes a nivel nacional, en particular en los estados que culpan a China por el brote de coronavirus y el 60% de la población respalda el accionar del mandatario ante la pandemia, una cifra elevada para un país dividido por la política bipartidista.

Propuesta bipartidista plantea mover trabajos de China a EE.UU.

Una propuesta alternativa a las sanciones, que ha surgido como iniciativa bipartidista en el Senado, es tratar de trasladar empleos de China a los Estados Unidos.

El senador demócrata de origen cubano, Bob Menéndez, aprovechó la coyuntura para exigir sanciones sobre China por las condiciones inhumanas de trabajo en Xinjiang, región autónoma donde China produce el 84% del algodón y existen denuncias de persecución de hasta 1 millón de personas (de la etnia uigur de confesión musulmana) en campos de labor forzada e hizo un llamado de atención a las marcas de EE. UU. que producen allá.

Resistencia

Dado que la pandemia ha golpeado fuertemente a EE. UU. muchos funcionarios dentro de la administración Trump están desaconsejando la retaliación contra China. Pues sostienen que dicho país está enviando ayuda humanitaria.

China envía ayuda defectuosa

Sin embargo, dicha ayuda ha demostrado ser contraproducente en otras naciones. Al menos 10 países han resultado afectados por donaciones defectuosas.

El Reino Unido fue el país más afectado por China. El gobierno británico no solo tuvo que cancelar la compra de 17,5 millones de test para anticuerpos que no funcionaron, sino que también le pidió un reembolso al gobierno chino por los 3.500.000 de pruebas fabricadas en el país asiático que dieron “muchos falsos negativos y también falsos positivos”.

En el caso de Alemania, 11 millones de mascarillas entregadas por China fueron descartadas. La revista Der Spiegel llamó a las mascarillas chinas “una basura”, pues tenían los filtros malos y las cintas rotas.

La etiqueta Made in China por décadas ha sido sinónimo de productos elaborados en masa con baja calidad, los suministros médicos enviados para enfrentar el coronavirus, no han sido la excepción.

Respuesta diplomática de China

Como respuesta a las críticas, Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, dijo ante la prensa: “Estados Unidos debe saber que su enemigo es el virus, no China … Deben centrarse en la contención en el hogar y la cooperación internacional, en lugar de difamar a China y cambiar de puesto. la culpa es de China”.Agregó: “En cuanto al castigo o la rendición de cuentas, como he dicho repetidamente, esa retórica no tiene base legal, y no hay precedente internacional… En este momento, socavar los esfuerzos de los demás terminará socavando a uno mismo”.

Son múltiples las propuestas que han surgido de ambos partidos políticos, sobre todo por parte de funcionarios de Trump. Lo cierto es que no se quedarán de brazos cruzados. China pagará, sea mediante castigo o a través de la compensación económica, pues haber encubierto la propagación del coronavirus le ha costado demasiado a EE. UU. y el mundo.

T. de PanAm Post 

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