Petro, el mayor oportunista de la izquierda

Escribe: Álvaro Iván Grajales Patiño*.-

Durante el trámite de la reforma al Código Electoral, Petro trató de modificar el articulado en beneficio propio y de su organización.

El dirigente de la extrema izquierda colombiana, Gustavo Petro, sufrió otra derrota durante el trámite de la reforma al Código Electoral al intentar modificar un articulado en beneficio propio. La jugada del senador socialista consistió en introducir una norma que permitía a “grupos significativos” hacer alianzas con partidos políticos para conseguir beneficios estatales.

En concreto, lo que perseguía Petro era que su movimiento Colombia Humana, pudiera aliarse con otras organizaciones. Con eso, el congresista tendría la posibilidad de cruzar el umbral electoral necesario para obtener la personería jurídica. Una vez adquirida, Petro accedería a las jugosas sumas de dinero que el Estado entrega a los partidos políticos.

Sin embargo, la iniciativa de Petro no fue aprobada por el Congreso de Colombia. Ello generó la ira del senador, quien arremetió contra los demás legisladores. Para poder comprender los motivos que llevaron al senador a realizar esta jugada, tenemos que revisar la historia de su movimiento.

Las maniobras de Petro

Petro fundó el movimiento Colombia Humana para presentarse a las elecciones legislativas y presidenciales de 2018. Sin embargo, él sabía que de presentarse sólo con ese movimiento no alcanzaría una votación significativa que le permitiera tener un papel importante en el mapa político colombiano.

Como todo un estratega, decidió hacer coalición con otros partidos y movimientos políticos que le permitieran conseguir un rol importante en la política colombiana. Así creó la llamada coalición “decentes”, que agrupaba a dos partidos políticos y a dos movimientos políticos, todos de extrema izquierda. Dicha coalición está conformada por los partidos MAIS y Unión Patriota, y por los movimientos Colombia Humana y Nuestro Partido es Colombia. A pesar de los esfuerzos de Petro por juntar a estas cuatro organizaciones, no logró un resultado importante en las elecciones legislativas. De 108 escaños que tiene el Senado, la coalición de Petro solo alcanzó 4 puestos (3,7%); y de 172 escaños en la Cámara de Representantes, solo alcanzó 3 puestos (1,7%).

En total, la coalición de socialistas alcanzó un poco más 500.000 votos. Al ser coalición, no es posible contabilizar los votos por movimiento y partido pues las personas votaron por el conjunto.

La cuestión es que el oportunismo de Petro no tiene fronteras. Pasadas las elecciones legislativas y presidenciales, radicó una solicitud ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) para que le reconocieran personería jurídica y, por ende, le brindaran recursos estatales.

La intención de Petro era que el CNE le adjudicara la votación que sacaron los dos partidos y los dos movimientos que conformaron la coalición decente, sólo a su movimiento, para así pasar el umbral y acceder a los beneficios económicos.

La respuesta del CNE

La maniobra de Petro era una clara puñalada a los otros partidos y movimientos socialistas que lo acompañaron, pues trataba de adjudicarse como propia, una votación que se consiguió de forma conjunta.

Cuando el CNE conoció de la solicitud, procedió a negarla. El argumento que la organización electoral expuso en su momento fue que no se cumplían los requisitos del artículo 108 de la Constitución y del parágrafo del artículo 3ro de la Ley Estatutaria 1475 de 2011.

Las normas en cuestión señalan que, para acceder a la personería jurídica, los partidos o movimientos deben cumplir dos requisitos. El primero, es haber postulado candidatos para la elección a la Cámara de Representantes o al Senado de la República (requisito cualitativo). El segundo, haber obtenido en tal elección, una votación no inferior al 3% de los votos emitidos válidamente en el territorio nacional (requisito cuantitativo). Sin embargo, esos requisitos no los cumplió Petro, porque los candidatos (requisito cualitativo) los presentó una coalición y no su movimiento, e igualmente los votos los obtuvo la coalición, no su movimiento (requisitos cuantitativos).

A pesar de que lo que buscaba era contrario a la ley, cuando se le negó la personería jurídica Petro entró en cólera. Y al mejor estilo de los socialistas se mostró como víctima y perseguido político. Pero esa estrategia no le funcionó, pues no tuvo eco en el país.

Partidos y movimientos

La diferencia en Colombia entre un partido y un movimiento es muy sutil, por eso el Consejo de Estado ha entrado a definirlos. Según el Tribunal, los partidos políticos buscan acceder al poder, a los cargos de elección popular e influir en las decisiones políticas y democráticas de la Nación. Por su parte, los movimientos políticos buscan influir en la formación de la voluntad política o participar en las elecciones.

Esa distinción sólo cobra relevancia al determinar la vocación de permanencia y su importancia en el marco de la prohibición de doble militancia política. Porque, de resto, ambos pueden acceder a personería jurídica y financiación estatal, previo cumplimiento de los requisitos antes señalados.

Como las definiciones y las normas se encuentran bien definidas por la jurisprudencia y el legislador, Petro necesitaba encontrar una ventana de oportunidad para lograr acceder a los recursos del Estado. Cuando el Gobierno presentó la reforma al Código Electoral, Petro vio una oportunidad de introducir una norma que lo beneficia a él y a su organización. Así podría superar los impases que tuvo en el CNE. Cuando de oportunismo se tratan Petro es el campeón.

* Álvaro Iván Grajales Patiño, Libertario y estudiante de último semestre de Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana Cali.

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