Salario mínimo: un placebo para los colombianos

Escribe: Álvaro Iván Grajales Patiño*.-

Los sindicatos piden aumentos desproporcionados sin importar que se genere inflación y desempleo. (Archivo)

Gobierno colombiano fijó el salario mínimo por encima de las recomendaciones de los empresarios, lo que terminaría poniendo en riesgo la generación de empleo.

Después de varios meses de negociaciones fallidas entre las centrales obreras y los sectores empresariales, el Gobierno nacional fijó vía decreto presidencial el salario mínimo en Colombia.

Los empresarios habían comenzado la negociación con una propuesta de aumento de 2%. Por su lado, los sindicatos empezaron la negociación pidiendo que el incremento se acercara al 13%.

Después de semanas de conversaciones, los empresarios volvieron a apostar por una nueva propuesta. Esta vez de 2,7%. Pero los sindicatos la rechazaron.

Esto llevó al Presidente de Colombia, Iván Duque, a decretar el salario mínimo para 2021 vía decreto. El nuevo monto se estableció en 908.526 pesos, y el subsidio de transporte subirá a 106.454 pesos. En total, los colombianos recibirán 1.014.980 por contraprestación a su trabajo, unos 290 dólares. En términos porcentuales, el salario mínimo aumentó 3,5% en relación con el ingreso mínimo que estuvo vigente durante 2020.

El comité de aplausos

Una vez anunciado el aumento del salario mínimo, los seguidores del Presidente salieron a celebrar el anuncio.

Desde el punto de vista técnico, se había dicho que para 2021 no debía aumentar el salario mínimo, pues la productividad había sido negativa y la inflación no superó el 2%. Pero si se acordaba un aumento, este no debía pasar de 2% para que no afectara la tasa de desempleo y la inflación.

Pese a las recomendaciones, el Gobierno prefirió tomar un camino político. Aumentó el salario mínimo por encima de la propuesta de los empresarios, pero por debajo de la hecha por los sindicatos. Con esto, Duque mantendría el apoyo de sus seguidores políticos, lo que le permitiría manejar las críticas de la izquierda radical, representada en esta ocasión por los sindicatos.

Mitos vs. realidades

Esta discusión del salario mínimo refleja problemas de antaño en Colombia. Los sindicatos piden aumentos desproporcionados, sin importar que se genere inflación y desempleo. De hecho, el Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) calificó de “indignante” el aumento.

Por priorizar la política, el Gobierno y los sindicatos han ido históricamente en sentido contrario a las leyes de la economía. En un mercado libre de regulaciones, el salario se fijaría de común acuerdo entre empleador y trabajador, teniendo en cuenta la productividad marginal descontada.

Sin embargo, en el mundo esto no funciona así, y en Colombia, la situación se acentúa. Cuando el gobierno interviene y fija una ley de salario mínimo, significa que se le prohíbe trabajar a un porcentaje de colombianos, cuya productividad quedé por debajo del mínimo legal.

Dicho de otra forma, el salario mínimo es una fijación de precios y puede ser de dos formas, precios máximos o mínimos. Cuando el gobierno fija un precio mínimo, vuelve ilegal comprar o vender por debajo del precio fijado. En este caso, vuelve ilegal contratar por debajo del mínimo, condenando a muchas personas al desempleo y a la miseria.

Puede que una persona que esté pasando necesidades esté dispuesta a trabajar por una remuneración inferior al fijado por la ley. También puede que el empleador esté dispuesto a pagar por debajo del valor legal, pero el gobierno, con sus regulaciones impide que esta contratación se lleve a cabo.

El gobierno crea una especie de desempleo obligatorio, eliminando de un plumazo toda competencia de los trabajadores marginales, elevando los salarios de los demás.

Puede que la finalidad de los gobernantes y de los sindicatos sea altruista. Pues todos queremos aumentar los ingresos de las personas, pero en la realidad, el efecto es completamente diferente, dado que una gran cantidad de personas queda sin posibilidades de contratación.

Los costos laborales en Colombia

El salario mínimo tiene dos caras. Una es el salario que recibe el empleado y otra son los costos laborales que asume el empleador. Es esa disyuntiva la que más afecta la generación de empleo en Colombia, pues a medida que aumenta el salario mínimo, aumentan los costos laborales. Y si aumentan los costos laborales por encima de la expectativa de utilidad, los empresarios proceden a recortar personal o a cerrar sus negocios.

Con el nuevo aumento, un empresario colombiano debe pagar por cada empleado la suma de 1.531.492 pesos, así el empleado solo reciba 1.014.980. Pero la pregunta que surge es: ¿quién recibe los 516.512 pesos restantes?

CONCEPTO%VALOR
Salario mínimo (artículos del 145 al 148 del CST) $        908.526
Auxilio de transporte (Ley 1 de 1963) $        106.454
Salud (artículo 204 de la Ley 100 de 1993)8,50% $          77.225
Pensión (libro I de la Ley 100 de 1993)12% $        109.023
ARL (nivel I) (Decreto 1295 de 1994)0,52% $            4.743
Parafiscales (Decreto 923 de 2017)9% $          81.767
Prima (artículos del 306 al 308 del CST)8,33% $          75.680
Cesantías (artículos del 249 al 258 del CST)8,33% $          75.680
Intereses a las cesantías (Ley 52 de 1975)12,00% $            9.082
Vacaciones (artículos del 186 al 192 del CST)4,17% $          37.886
Dotación (artículo 230 del CST)5,00% $          45.426
TOTAL $    1.531.492

La respuesta es sencilla, esos 516.512 pesos son impuestos que cobra el Estado colombiano al empresario por contratar a una persona. Y con esos recursos financia su política redistributiva.

Esto es lo que se conoce como un impuesto indirecto, el cual se traslada al trabajador en forma de menores ingresos. Como ejemplo tenemos los aportes parafiscales, la prima, las cesantías y demás, que gravan al empresario.

¿Se puede fijar el salario por decreto?

Los políticos y los sindicatos siguen pensando que las personas van a tener mayores ingresos fijando el salario por decreto, en su afán por conseguir votos. Sin embargo, desconocen que la mejor forma de aumentar los ingresos de los trabajadores es aumentando la productividad.

Si el gobierno y los sindicatos quisieran aumentar la productividad para incrementar los ingresos, tendrían que hacer varias cosas. Primero, aumentar la acumulación de capital; segundo, disponer de un mayor número de máquinas que ayuden al trabajador con su tarea; tercero, fomentar inventos y mejoras técnicas; cuarto, mejores prácticas administrativas por parte de los empresarios; quinto, los trabajadores deben mejorar su eficiencia; y sexto, mejorar la formación y adiestramiento de los trabajadores.

No obstante, con una economía hiper regulada y con una tasa de tributación extremadamente alta, es imposible aumentar la productividad, pues el Estado castiga todos los medios para aumentarla.

Si los colombianos producen más, lograrán aumentar la riqueza de todos sus compatriotas y volver valioso sus servicios para los consumidores y empresarios. Y en cuanto más valioso se vuelva para el empresario, mejor le pagará.

Como diría Hazlitt: “Los salarios reales tienen su origen en la productividad, no en los decretos y órdenes ministeriales”.

* Álvaro Iván Grajales Patiño – Libertario y estudiante de último semestre de Derecho en la Pontificia Universidad Javeriana Cali.

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