Unos lo aman… otros lo odian

Escribe: Luis Hernando Granada C.*.-

Familia sana y feliz gracias al Ajo.

Aquel que dijo: “la ignorancia es atrevida” tenía mucha razón, máxime ahora cuando el ser humano, víctima del modernismo, la publicidad engañosa y amantes del peligro caen fácilmente en errores que incluso terminan costándoles la vida. Sin embargo, en medio de esa “ignorancia” viven felices porque lo único cierto es que muchos amamos lo que más nos daña.

Esta breve introducción para hablarles de una planta de las más benéficas sobre la faz de la tierra: El Ajo, también conocido como Allium sativum, y según Wikipedia, “el Ajo es una especie clasificada dentro de la familia de las liliáceas pero que actualmente se ubica en la familiade las amarilidáceas, aunque este extremo es muy discutido”.

Es originario de Asia occidental y media y fue introducido desde allí al Mediterráneo y luego a otras zonas donde se cultiva desde hace más de 7.000 años​.

Obviamente tiene sus enemigos y como algo que no me parece curioso ni raro, sus principales enemigos se encuentran dentro de la ciencia médica y desde luego de los productores farmacéuticos.

Y como decía en el titular, mientras unos lo aman, muchos lo desprecian. Veamos por qué: Su uso principalmente se lleva a cabo a nivel gastronómico; no se puede preparar un arroz sin que lleve unos dos dientes de Ajo machacado; pero igual se utiliza en el adobo de carnes, además de que neutraliza incluso los malos olores y los estados de putrefacción de las materias primas de hamburguesas, perros y otros componentes de la comida chatarra.

Pero la idea no es hablar de las propiedades del Ajo a nivel gastronómico sino a nivel medicinal, porque existen muchas enfermedades consideradas terminales o letales como la diabetes, la cirrosis hepática, los diversos tipos de cáncer, la prostatitis, la vergonzosa impotencia sexual y muchas más, que en un momento dado, con juicio y un tratamiento a base de Ajo, se pueden controlar y hasta erradicar.

La Hipertensión es una de esas enfermedades letales, que los médicos, cómplices de los grandes laboratorios farmacéuticos, tratan con pastillas porque jamás, –aunque lo saben–, le van a recomendar a un paciente el Ajo como el mejor hipotensor que existe.

Dos dientes de Ajo, machacados y consumidos en ayunas, son suficientes para lograr resultados increíbles a nivel de una limpieza arterial que ayudará a bajar los picos de presión, curando de paso más de nueve enfermedades crónicas, principalmente en pacientes de la tercera edad. Se dice –y sobre esto hay estudios responsables–, “que todas las enfermedades crónicas incurables van de la mano con la afectación de los vasos sanguíneos obstruidos”.

En la mayoría de los casos, el médico recurre a las pastillas, es decir, a la esclavitud de la persona que queda sometida a tratamiento eterno. Es como si quisieran desconocer que las enfermedades cardiovasculares son las más asesinas y en esto tiene mucho que ver el colesterol, porque aunque algunos lo duden, el colesterol alto es más peligroso que el alcoholismo, el tabaquismo o el consumo de drogas psicoactivas.

Según el médico Francisco Antonio Mosquera: “en el 94% de los casos, si una persona no sobrevive hasta los 80 años, es porque la mata el Colesterol”.

¿Pero qué es el colesterol? Es una sustancia cerosa que se encuentra en la sangre. El cuerpo necesita colesterol para formar células sanas, pero tener altos niveles de colesterol puede aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, porque esa sustancia cerosa, similar a un grumo de manteca, es el que tapona los vasos sanguíneos, y estos depósitos o grumos de grasa, con el paso del tiempo van creciendo, impidiendo cada vez más la circulación correcta y normal del flujo sanguíneo, llegando incluso a formar un coágulo que puede causar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, porque ya en la edad adulta, una persona podría acumular hasta 3,5 kgs. de esta grasa.

Aparte de la Hipertensión, el colesterol conduce a la formación de úlceras varicosas, adormecimiento, cansancio, calambres y dolor en las piernas con pesadez al caminar, hasta llegar en muchos casos, a la amputación de miembros inferiores.

El colesterol también puede producir hepatosis y cirrosis, artritis y artrosis o dolor en la columna, ceguera gradual y envejecimiento prematuro, entre otros males orgánicos.

Pero no solo el colesterol puede afectar nuestra salud. Según el doctor Mosquera, “en el organismo se pueden formar cristales de calcio, porque en casi el 98% de los fallecidos por cáncer, se encuentran altos niveles de depósitos cristalinos en la sangre”.

Hay síntomas a los cuales no les ponemos atención, pero que provienen de vasos sanguíneos obstruidos, que a su vez producen: hinchazón por la mañana, zumbido de oídos, estrellitas volantes en los ojos, dolor en las articulaciones, mareo, insomnio de noche y somnolencia de día, sensación de fatiga constante, visión borrosa, deterioro de la memoria, venas varicosas, disnea, problemas gastrointestinales frecuentes, sobrepeso y otras más.

El detalle es que todo lo que necesitamos es mantener limpios los vasossanguíneos. Ahora bien, la limpieza de los vasos sanguíneos es fácil, económica y rápidamente ayuda a recuperarse, pero eso solo lo logramos con el consumo diario de dos dientes de Ajo, porque con esta sencilla fórmula, se limpian y recuperan los vasos sanguíneos porque el Ajo disuelve los depósitos de colesterol, destruye los coágulos de sangre y evita la acumulaciones de calcio.

Estudios, ensayos y pruebas han demostrado que el Ajo restaura la vista y la memoria, aumenta la potencia sexual en los hombres, porque la hormona testosterona comienza a producirse nuevamente en los hombres, sin olvidar que la prostatitis es una enfermedad casi generalizada en los hombres mayores de los 40 años, pero con el consumo de dos dientes de Ajo, desaparece.

Hablar de las propiedades del Ajo, sería extenso, pero lo que más nos interesa, sería en convertirnos en amantes dl Ajo. Obviamente, para que esa sana costumbre arroje sus benéficos frutos, vale la pena observar algunas medidas que yo llamaría de protección: Por ejemplo, debemos renunciar a las costumbres o caprichos insanos. Muchas personas acompañan el consumo de ciertos alimentos con una bebida fría. Desayunar, almorzar, cenar y tomar una bebida fría, permite que rápidamente se formen los grumos de grasa que son los que obstruyen los vasos sanguíneos.

Las gaseosas, el consumo de azúcar, comida chatarra, embutidos, enlatados y similares, deben desaparecer de nuestra alimentación. Claro que algunos siguen creyendo que existen productos dietéticos y recurren a los edulcorantes químicos o caen en dietas tortuosas, sacrificantes y costosas, cuando realmente, si recurrimos a productos naturales, el éxito va a ser total.

Para finalizar, quiero rematar con unas observaciones invaluables: El Ajo que debemos consumir es el criollo, el nuestro, porque por ejemplo, de la China recibimos un Ajo importado muy procesado con sustancia químicas utilizadas en sus cultivos, lo cual ya atrofia sus propiedades curativas. La segunda recomendación es eliminar de la mente el tabú del mal olor que produce el consumo del Ajo. Si esa es la preocupación, lo recomendable es, pelar el Ajo, lavarlo, triturarlo o partirlo en pequeños trocitos, y luego de consumirlo, tomarse un vaso de agua, porque esto evita que el cuerpo expela el olor. Y la tercera: En las tiendas naturistas le ofrecen el Ajo en varias presentaciones, pero no es lo mismo que consumir el Ajo puro.

* Periodista – Diseñador Gráfico –
Director de www.visiondeltolma.com
y autor de la Novela “El Imperio del Terror” – www.literturaenlinea.com

E-mail: visiontolima@hotmail.com

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